El presidente ugandés, Yoweri Museveni aprobó una ley conocida como “Protección de la Soberanía” cuyo objetivo se basa en reducir la influencia extranjera, considerando como delito cualquier acción realizada por agentes extranjeros que vayan en contra de los intereses del Estado e impidiendo que personas, apoyadas por estos agentes, puedan promover políticas que no hayan sido previamente revisadas y aprobadas por el gobierno. El incumplimiento de esta ley podría conllevar sanciones que irían desde fuertes multas económicas hasta los diez años de cárcel. 

Esta nueva medida se lleva a cabo después de años de denuncias por parte del jefe de Estado sobre lo que el considera una gran influencia extranjera en el territorio ugandés, acusando a varios opositores de haber recibido ayuda económica de fuera del país. La promulgación de la ley ha supuesto las críticas por parte de algunos sectores, entre ellos del gobernador del Banco Central, Michael Atingi-Ego, que considera que esta medida podría causar graves problemas económicos en Uganda, disminuyendo los flujos financieros y pudiendo agotar su reserva de divisas. Activistas de la sociedad civil han señalado que la nueva legislación es una paso más en la deriva democrática del país y abre la posibilidad de criminalizar cualquier actividad de oposición política.

Fuentes: CNBC AFRICA

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