Las instituciones católicas de enseñanza superior en Kenia han sido invitadas a tomar medidas concretas y a organizar seminarios sinodales conjuntos que aporten reflexiones teológicas africanas originales a la Iglesia universal. El obispo Rodrigo Mejía Saldarriaga, vicario apostólico emérito de Soddo, Etiopía, compartió esta invitación con las universidades durante la presentación del libro «Teología sinodal africana: Un árbol alto es tan fuerte como sus raíces», en el Hekima University College (HUC) de Nairobi.
El miembro de la Compañía de Jesús (SJ) y uno de los fundadores de HUC expresó su preocupación de que la sinodalidad se reduzca a una mera celebración, cuando en realidad es algo que se construye con el tiempo. No es de extrañar el llamado de universidades como la Universidad Católica del Este de África (CUEA), la Universidad Tangaza (TU), HUC, la Universidad Internacional Consolata, el Seminario Teológico Don Bosco Utume y otros seminarios importantes de Kenia, entre otros, a dialogar sobre la sinodalidad.
Explicó que entre las diez áreas prioritarias identificadas por el papa Francisco tras el Sínodo sobre la Sinodalidad se encuentra una revisión integral de toda la estructura de la formación sacerdotal. En este sentido, el obispo argumentó que el conjunto de instituciones teológicas de Nairobi se encuentra en una posición privilegiada para responder a este llamado universal desde una perspectiva claramente africana.
«¿Por qué no invitar a la Conferencia Episcopal de Kenia, junto con todas las autoridades y formadores de estas facultades de teología y seminarios importantes de Kenia, y organizar un sínodo para reflexionar y contribuir a la Iglesia universal?»
Mejía Saldarriaga sugirió que los resultados podrían presentarse directamente a la Secretaría del Sínodo en Roma como una contribución local, otorgando así a las voces africanas una presencia concreta en el diálogo global sobre la formación sacerdotal en el siglo XXI. Previó que los frutos de dicho sínodo podrían ofrecer un modelo práctico para contextualizar la formación sacerdotal en Kenia, formando pastores verdaderamente preparados para las comunidades a las que sirven.
Expresando su preocupación por la implementación de la sinodalidad, el prelado colombiano afirmó: «Nunca he visto fracasar una celebración africana. Ninguna fiesta fracasa en África. Todas son un éxito. Pero el peligro reside en que la sinodalidad se convierta en una celebración, en un evento». Señaló que ha transcurrido más de un año desde la conclusión de la fase final del Sínodo sobre la Sínodalidad en Roma, y no se han tomado medidas concretas en las Iglesias locales. «Hasta ahora, no percibo acciones ni pasos reales, salvo a nivel de algunas Pequeñas Comunidades Cristianas», concluyó.
«El peligro reside en que la sinodalidad se convierta en una celebración, en un evento».
«Hasta ahora, no percibo acciones ni pasos reales».
El obispo señaló una deficiencia que había observado, indicando que el Derecho Canónico, específicamente los cánones 460 a 468 de la edición de 1983, ya proporciona un marco completo para la organización de sínodos diocesanos; sin embargo, desconocía el caso de una sola parroquia o diócesis que hubiera organizado un sínodo.
A pesar de sus inquietudes, el obispo Rodrigo dejó claro que su crítica provenía de la esperanza, no de la desesperación. Expresó su sincero apoyo al reciente trabajo de la Asociación de Conferencias Episcopales Miembros de África Oriental (AMECEA), que, según afirmó, ha logrado avances tangibles.
«El problema no es la falta de voluntad, sino la falta de preparación».
Subrayó que la sinodalidad exige un cambio de mentalidad genuino y a veces doloroso, afirmando: «Estamos pasando de la verticalidad a la horizontalidad, y eso a veces resulta doloroso. La gente debe estar preparada. No estamos listos para cambios inmediatos, pero tenemos que empezar».
«Estamos pasando de la verticalidad a la horizontalidad, y eso a veces resulta doloroso».
Las declaraciones del obispo resonaron con el espíritu del libro recién publicado, que sostiene que África no debe esperar a que le digan cómo ser sinodal, sino que debe recurrir a sus propias raíces profundas para modelar lo que significa una auténtica vida sinodal.
Jecinter Antoinette Okoth
Fuente: AMECEA
[Traducción y edición CIDAF-UCM]
