El nuevo brote de ébola manifiesta la deficiente preparación sanitaria mundial

12/06/2026 | Opinión

El brote de ébola de Bundibugyo en la República Democrática del Congo y Uganda ha puesto de manifiesto una importante deficiencia en la preparación sanitaria mundial: casi dos décadas después de la primera identificación del virus en 2007 no existe ninguna vacuna autorizada ni tratamiento aprobado para la enfermedad. Los expertos sostienen que la ausencia de contramedidas médicas no se debe a la falta de conocimiento científico o capacidad tecnológica, sino a una inversión insuficiente a largo plazo.

El virus del ébola de Bundibugyo, con una tasa de mortalidad de alrededor del 30 %, ha recibido históricamente mucha menos financiación e investigación que la cepa Zaire, más extendida. Si bien se desarrollaron vacunas y tratamientos eficaces para la variante Zaire tras brotes importantes, los esfuerzos por crear herramientas similares para el Bundibugyo tuvieron dificultades para obtener financiación sostenida.

A medida que se desarrolla el brote actual, los trabajadores sanitarios de las regiones afectadas recurren a medidas de contención tradicionales, como el aislamiento de pacientes, el rastreo de contactos, la atención de apoyo y la participación comunitaria. Al mismo tiempo, organizaciones internacionales como Gavi, CEPI, la Unión Europea y la Organización Mundial de la Salud han movilizado importantes recursos para acelerar el desarrollo de vacunas y la respuesta a los brotes.

La situación pone de manifiesto lo que muchos expertos en salud pública describen como un ciclo recurrente de «pánico y abandono», en el que la financiación y la atención política aumentan durante las crisis, pero disminuyen una vez que las amenazas inmediatas cesan. Los críticos argumentan que este patrón afecta de manera desproporcionada a los países de bajos ingresos, que se enfrentan a los mayores riesgos de las enfermedades emergentes, pero que a menudo reciben los menores beneficios de la innovación científica.

El economista Mario Jiménez y el médico Ifeanyi Nsofor, ambos integrantes de Atlantic Fellows for Health Equity, señalan para IPS que el brote también subraya la importancia de contar con sistemas de salud sólidos. Si bien las vacunas siguen siendo esenciales, los expertos destacan que la vigilancia eficaz, la capacidad de los laboratorios, el personal sanitario capacitado, la confianza de la comunidad y una infraestructura sanitaria resiliente son igualmente cruciales para la preparación ante epidemias. Uganda y la República Democrática del Congo, ambas con experiencia en la respuesta a brotes de ébola, han demostrado el valor de la experiencia y el liderazgo locales en la gestión de emergencias de salud pública.

Jiménez y Nsofor sostienen que la preparación requiere una inversión sostenida antes de que se produzcan emergencias y que descuidar las enfermedades que afectan a las poblaciones vulnerables puede dejar al mundo expuesto a riesgos prevenibles. Para ambos especialistas, el brote de Bundibugyo plantea interrogantes complejos sobre la equidad en la salud global y los costos de no invertir en la preparación antes de que comience una crisis.

Fuente: IPS

[CIDAF-UCM]

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