El Mundial de Fútbol de la FIFA 2026 no cumplió con su promesa de ser un evento verdaderamente global e inclusivo debido a las restrictivas políticas migratorias de Estados Unidos. Aimée-Noël Mbiyozo y Xhanti Mhlambiso, del Instituto de Estudios de Seguridad (ISS) de pretoria, informaron que si bien la FIFA amplió el torneo a 48 equipos, permitiendo la participación de 10 naciones africanas, argumentan que muchos jugadores, directivos, periodistas y aficionados africanos se vieron impedidos de participar plenamente debido a la denegación de visas y las restricciones de entrada.
El artículo destaca varios ejemplos, como la denegación de entrada al árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan a pesar de tener una visa válida, el rechazo de la mayoría de las solicitudes de visa de los aficionados marroquíes y las críticas del capitán de Senegal, Kalidou Koulibaly, a Estados Unidos por impedir la asistencia de aficionados africanos a los partidos. Las autoras también señalan que la administración Trump impuso restricciones que afectaron a casi todos los países africanos participantes en el torneo, con Sudáfrica como única excepción.
Mbiyozo y Mhlambiso argumentan que la FIFA incumplió sus propios compromisos en materia de derechos humanos al negarse a cuestionar las políticas del país anfitrión. Concluyen que, para que la Copa del Mundo siga siendo una competición verdaderamente universal, la FIFA debe ir más allá de su política de no injerencia y garantizar que todos los jugadores, árbitros y aficionados puedan participar sin discriminación por motivos de nacionalidad.
Fuente: Instituto de Estudios de Seguridad (ISS)
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