Varias fuentes locales han informado que los combatientes del grupo armado M23, respaldado por Ruanda, se han retirado de varias zonas del este de la República Democrática del Congo (RDC), asolado por la violencia.

Estados Unidos ha estado intentando imponer un acuerdo de paz fallido entre el M23, grupo antigubernamental, y el gobierno congoleño a cambio de acceso privilegiado a las vastas riquezas minerales del este de la RDC.

El M23 lanzó una fuerte ofensiva y consiguió capturar la ciudad de Uvira en diciembre 2025, en la provincia oriental de Kivu Sur, cuando la RDC y Ruanda estaban en proceso de ratificar un acuerdo de paz con mediación estadounidense. El grupo rebelde se retiró de Uvira en enero bajo la presión de Washington, que el día 8 de mayo reiteró que todos los beligerantes debían respetar el alto el fuego.

A primera hora del 11 de mayo, combatientes del M23 abandonaron varias zonas al norte de Uvira, cerca de la frontera con Burundi, vecino del sur de Ruanda, según informaron el grupo armado, funcionarios locales y militares. La más importante de estas ciudades es Sange, un importante cruce de caminos situado a 30 kilómetros al norte de Uvira.

Según los lugareños, milicianos progubernamentales conocidos como wazalendo, grupos de autodefensa en apoyo del ejército regular, ya se han instalado en Sange para ocupar su lugar. El portavoz del ejército en la región afirmó que el M23 se había retirado de Sange y de las zonas cercanas de Kabunambo, Mutarule y Bwegera. Esta información fue confirmada por una fuente de seguridad del M23. Sin embargo, el M23 seguía controlando Kamanyola, una ciudad situada a 70 kilómetros al norte de Uvira, donde confluyen las fronteras de la República Democrática del Congo, Ruanda y Burundi.

Durante más de 30 años, el este de la República Democrática del Congo, rico en minerales, ha sido escenario de repetidas batallas entre diversos grupos armados que se disputan el control de sus numerosas minas.

Fuente: Congoquotidien

[Traducción y edición, Jesús Zubiría]

[CIDAF-UCM]