Assimi Goita, líder de la Junta militar que dirige Malí, asumió también el cargo de ministro de Defensa tras la muerte de Sadio Camara en una serie de ataques coordinados perpetrados el 25 y 26 de abril por el grupo yihadista JNIM, vinculado a Al Qaeda, y separatistas tuareg del Frente de Liberación de Azawad (FLA). La ofensiva, considerada una de las peores crisis de seguridad desde 2012, dejó al menos 23 muertos y permitió a los grupos armados tomar el control de Kidal y ampliar su presencia en el norte del país.

La violencia ha provocado denuncias de ejecuciones extrajudiciales, secuestros y detenciones masivas de militares, opositores y abogados acusados de colaborar con los insurgentes. La ONU alertó además sobre una posible crisis humanitaria por los bloqueos impuestos por JNIM, que han interrumpido el suministro de alimentos hacia Bamako y otras regiones.

En paralelo, combatientes vinculados a Al Qaeda atacaron la prisión de Kenieroba, conocida como el “Alcatraz de África”, mientras continúan los enfrentamientos entre el ejército maliense, apoyado por mercenarios rusos del Cuerpo Africano, y los grupos rebeldes. Según reportes, unos 130 soldados malienses fueron capturados por separatistas tuareg en Kidal.

Fuente: Ecofin Agency

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