Un tribunal de Mombasa, Kenia, ha declarado culpable al líder predicador de la secta apocalíptica Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas, Paul Mackenzie, y a 29 de sus seguidores de causar la muerte, la mayoría por inanición, de 129 niños y un adulto. La doctrina religiosa que predicaba Mackenzie preconizaba el dejarse morir de hambre para encontrarse con Jesús, así como defendía ideas como que la educación de los niños y la sanidad eran malignas para las personas.

Paul Mackenzie fue detenido en 2023 gracias a la denuncia de activistas de los derechos humanos. Gracias a las investigaciones acometidas tras el arresto se han descubierto cientos de cadáveres en la sede de la secta, habiendo informado la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia en 2024 que la cifra podría alcanzar los 429 muertos. El suceso se ha dado a conocer en Kenia como la “Masacre del bosque de Shakola”. La fiscalía ha señalado la existencia de una «jerarquía de muerte estructurada» que comenzaba por los niños, pasando luego a los adolescentes, a las mujeres y, finalmente, a los hombres. Si bien la mayoría de los infantes murieron por la falta de alimentación, el ministerio fiscal ha resaltado que se han hallado pruebas forenses que determinan que también se produjeron por «asfixia, compresión cervical y traumatismo craneoencefálico».

Mackenzie fundó la Iglesia Internacional de las Buenas Nuevas en el año 2003, estableciendo sucursales en ciudades como Nairobi y a lo largo de la costa del país. Al igual que muchos otros predicadores de otras sectas, no ha sido la primera vez que Paul Mackenzie fue arrestado. En 2017 fue detenido por cargos de radicalización, aunque finalmente fue absuelto. Igualmente, en 2019 fue arrestado en relación con la muerte de algunos niños en el bosque de Shakola, aunque finalmente fue puesto en libertad bajo fianza.

Fuentes: All Africa – African News

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