Tundu Lissu, líder del opositor Partido de la Democracia y el Desarrollo (CHADEMA) y segundo en las elecciones presidenciales de 2020 en Tanzania, ha iniciado una protesta de huelga de hambre en la cárcel tras habérsele negado el acceso a sus abogados y violarse la privacidad de sus conversaciones con ellos, en directa contradicción con una orden judicial.

La comisión electoral de Tanzania prohibió que su partido se presentará en las pasadas elecciones de 2025, después de negarse a firmar un documento de código de conducta. Durante las protestas en torno a las elecciones, marcadas por la represión gubernamental, murieron 518 personas.  Además, Lissu fue acusado de traición por un discurso que, según la fiscalía del país, instaba a la sociedad a rebelarse, y por tanto suponía una perturbación de las elecciones.

La Misión de Observación Electoral de la Unión Africana, dirigida por el expresidente de Botsuana, Mokgoetsi Masisi, afirmó haber presenciado casos claros de fraude electoral en los que los electores votaron más de una vez, y lamentó el hecho de que la Presidencia de la República tuviera poderes para nombrar a los miembros de la Comisión Electoral, siendo supervisada por el primer ministro, y que sus decisiones no pudieran ser impugnadas ante un tribunal.

Además de la movilización en las calles, se produjo un esperado apagón parcial de internet a nivel nacional, lo que dificultó el flujo de información sobre el proceso electoral. La oposición que pudo concurrir a las elecciones, reducida a agrupaciones menores o liderazgos debilitados, denunció obstrucciones administrativas, veto mediático y un clima de represión y control político. Las organizaciones de derechos humanos denunciaron la situación de represión electoral.

La justicia de Tanzania tiene previsto dictar sentencia en este caso el próximo 6 de noviembre.

Fuentes: Daily Maverick

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