En la noche del 28 al 29 de enero, un grupo armado atacó el Aeropuerto Internacional Diori Hamani de Niamey, la capital de Níger, y la base militar 101 que se encuentra dentro de él. Las fuerzas de defensa y seguridad de Níger contuvieron el asalto, neutralizando a 20 atacantes y arrestando a otros 11. Los intensos enfrentamientos dejaron al menos a 4 soldados heridos, además de daños en la infraestructura. El aeropuerto de Niamey, situado a unos 10 kilómetros del palacio presidencial, alberga bases militares y el cuartel general de la Fuerza Conjunta Níger-Burkina Faso-Malí para luchar contra los grupos armados. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia informó que se había apoyado a las fuerzas armadas nigerinas para contener el ataque. Abdourahamane Tchiani, jefe militar de Níger, visitó posteriormente la base militar rusa en Niamey para expresar su “gratitud personal por el alto nivel de profesionalidad” de su contingente.

El Estado Islámico de Irak y del Levante (EIIL), afiliado al Estado Islámico (ISIS), ha asumido la responsabilidad de los hechos. En un vídeo publicado por un medio afiliado al EIIL ha mostrado a varias docenas de atacantes con rifles de asalto disparando cerca de un hangar de aviones e incendiando uno de ellos antes de huir en motocicletas.

El EIIL está vinculado a ataques de alto perfil en Níger durante los últimos meses, asesinando a más de 120 personas en la región de Tillaberi en septiembre y secuestrando a un piloto estadounidense en octubre. Cabe la posibilidad de que el éxito de estas acciones pudieran haberles otorgado la confianza para llevar a cabo acciones más agresivas. Pero no solo se han dado enfrentamientos con el EIIL, sino que las autoridades de Níger llevan una década combatiendo también al Estado Islámico en el Sahel (EIS), grupo afiliado a ISIS, y al Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), vinculado a Al Qaeda, en el oeste y sureste del país.

Fuente: El SahelAl Jazeera

[CIDAF-UCM]