Los territorios de Ngungu y Bulungu en Kwilu, una de las veintiséis provincias de la República Democrática del Congo (RDC) creada de acuerdo con la Constitución de 2005, han sido escenario de un nuevo conflicto territorial.  El conflicto entre las comunidades de Kahundji y Mampungu, ha desembocado  en el enfrentamiento violento de grupos de jóvenes provocando numerosos heridos y muertos. Se ha registrado el uso de armas blancas y de fuego por parte de algunos de los involucrados, así como  casos de violencia sexual contra mujeres.

La disputa territorial se ha centrado sobre los derechos de propiedad del bosque de Lutete, que por fallo jurídico han recaído sobre la comunidad de Kahundji, una decisión que soliviantó a los ciudadanos de Manpungu. Según informó Patrick Isebey para el medio Yabiso, los enfrentamientos violentos han dejado un saldo de dos muertos y catorce heridos.

La 11ª Región Militar ha realizado un llamamiento el pasado martes 15 de septiembre a los grupos de jóvenes enfrentados, para que prioricen la paz y la coexistencia pacífica, rechazando cualquier forma de manipulación y denunciando a los responsables. En un comunicado emitido por el capitán y portavoz de dicha Región Militar, Antony Mualushayi, el ejército también anunció el próximo despliegue de una unidad con el fin de reforzar la seguridad y proteger a la población civil. El objetivo de esta acción militar es prevenir nuevos enfrentamientos y reforzar la seguridad en esta parte de Kwilu con el fin de proteger a la población civil y contribuir al restablecimiento de la paz entre las dos comunidades.

Según Amnistia Internacional,  las causas del conflicto hunden sus raíces en la ineficiente gobernanza, la mala gestión de la construcción del Estado-nación poscolonial, el conflicto por la tierra y los recursos naturales, así como por las divisiones de los grupos étnicos, fruto de la historia colonial y de las cicatrices históricas abiertas durante los años de conflicto

Fuente : Dépêche.cdYabiso

[CIDAF-UCM]