La presidenta del Consejo Nacional de Derechos Humanos (CNDH) marroquí, Amina Bouayach, ha hecho una llamada al gobierno recientemente instaurado para abolir definitivamente la pena de muerte en el país. La última ejecución fue en 1993 y en 2024 Marruecos votó en las Naciones Unidas en favor de una moratoria mundial.

Bouayach ha realizado estas declaraciones durante la reciente conmemoración organizada por el CNDH en Rabat. La presidenta ha apoyado su solicitud en el artículo 20 de la Constitución marroquí de 2011, sobre el derecho a la vida. También ha argumentado que el hecho de que se hayan concedido 240 “gracias reales” a condenados a muerte, de los cuales 185 hayan sido durante los últimos cinco años, demuestra que Marruecos se orienta cada vez más a la abolición de la pena de muerte, en favor de la posibilidad de reinserción de los reos.

La decisión sobre la abolición depende del parlamento, por lo que el hecho de que se haya reconfigurado recientemente el gobierno tras las elecciones supone un momento clave para el CNDH. El Consejo ha solicitado al nuevo gobierno que la abolición de la pena de muerte sea una prioridad de reforma legislativa y que se trate de una abolición legal, total y explícita.

Fuentes: Le Matin

[CIDAF-UCM]