En 1950, la Asamblea General de las NNUU invitó a todos los estados y todas las organizaciones internacionales concernidas a celebrar el 10 de diciembre de cada año, el día internacional de los DDHH: resolución 423(V). Este día marca el aniversario de la adopción en 1948, por la Asamblea, de la declaración universal de los DDHH.

Este año, el acento se pondrá sobre los derechos de todos los individuos, mujeres, jóvenes, minorías, personas discapacitadas, autóctonos, personas pobres o marginalizadas, para que sus voces se oigan mejor en la vía pública y se tomen en cuenta en las decisiones políticas.

Es un honor singular este año para la Provincia del Sur de Kivu en general y para la Archidiócesis de Bukavu en particular, que con motivo de la celebración de esta jornada del 10 de diciembre del 2012, el premio Weimar por la promoción de los DDHH se entregue, a las 19h hora de Alemania, a su Excelencia Monseñor François Xavier Maroy. Weimar es una ciudad famosa en Alemania puesto que es la cuna de sus escritores y poetas célebres como Goethe y Schiller.

El premio de Weimar se entrega cada año a una persona que se haya comprometido excepcionalmente, a través de sus palabras y sus actos, con la promoción de los DDHH. Es un reconocimiento merecido para Monseñor François Xavier Malroy quien, día tras día y codo con codo con los suyos, propone caminos para la paz, la reconciliación y la justicia en esta subregión de los Grandes Lagos en general y en este país en particular. Su palabra tiene su peso ¡varios lo saben! Profundamente enraizado en su medio de Bukavu, compartiendo alegrías y penas de sus compatriotas, es la voz de los “sin voz”, y como una antorcha que se agita, alumbra el futuro animando a los suyos para levantar los frentes largo tiempo curvados para construir un mundo más fraternal.

En este momento, cuando en el Este de nuestro país se atraviesan situaciones de tensión mortales, porque algunos creen obtener una legitimidad y un derecho a gobernar con kalachnikovs, mentiras y manipulaciones, este precio se convierte en un aliento para trabajar a destajo en la verdad, para la paz, y cada uno es llamado a un sobresalto de patriotismo positivo para salvar a la nación en peligro. ¡Por ninguna razón en el mundo se pueden sacrificar vidas humanas inocentes para acceder al poder!

Este precio es finalmente nuestro precio en la medida en que, gracias a nuestro compromiso como pueblo y como iglesia, como sociedad civil (cada uno a su nivel), como actores políticos positivos, nos reconocemos en el combate por la paz, la justicia y la reconciliación a la luz del Evangelio, del contexto sociopolítico actual y de los documentos del Magíster.

Estamos orgullosos de su Excelencia Monseñor François Xavier Malroy, un hijo de nuestro pueblo, que acaba de obtener este premio, que es también nuestro y que celebraremos a su vuelta. Agradecemos a todos los amigos y hermanos, sobre todo a Missio en Alemania que facilitó a nuestro Arzobispo todas las prácticas para acceder a este premio el día internacional de los derechos humanos, por la noche, en Weimar.

Nkunzi Justin

Director CDJP Bukavu

Traducido del francés por Juan Ramos Peris.