Veintiocho personas han muerto en dos tiroteos ocurridos con pocas horas de diferencia en Sudáfrica; se trata de los últimos episodios de violencia armada que afectan al país.
Dieciocho personas perdieron la vida cuando ocho hombres armados irrumpieron en un bar cerca de Johannesburgo el 26 de septiembre por la noche, dejando además 14 heridos. Los mismos hombres armados incendiaron vehículos mientras huían del lugar del incidente.
En otro tiroteo ocurrido en la madrugada del 27 de septiembre, 10 personas murieron frente a un local de ocio en un asentamiento cercano a Ciudad del Cabo y otras 11 resultaron heridas.
Hasta la mañana del 27 de septiembre, no se habían realizado detenciones en ninguno de los dos casos. Los dos tiroteos se produjeron días después de que 11 personas murieran en la ciudad de Durban, cuando hombres armados irrumpieron en una vivienda.
Sudáfrica tiene una de las tasas de homicidios más altas del mundo, encontrando grandes dificultades para contener la violencia armada relacionada con las bandas criminales, e n un país donde abundan las armas de fuego y que con 62 millones de habitantes, registra una media de unos 60 asesinatos diarios.
La reciente oleada de tiroteos parece confirmar que el problema se está agravando, y que este resurgir de la violencia está vinculado a disputas territoriales entre bandas dedicadas al narcotráfico y a la minería ilegal.
La minería ilegal en pozos abandonados o vertederos es un problema persistente en Sudáfrica que provoca numerosas muertes debido a la inseguridad de ese trabajo. Las autoridades afirman que los mineros suelen ser inmigrantes indocumentados reclutados por bandas de crimen organizado.
En febrero, el presidente Cyril Ramaphosa calificó al crimen organizado como la amenaza más inmediata para la democracia, la sociedad y el desarrollo económico.
A principios de este año, se desplegó al ejército junto a la policía en las zonas con mayores tasas de homicidios, en un esfuerzo por reducir la violencia armada.
El 26 de septiembre se halló en Ekurhuleni, al este de Johannesburgo, el cuerpo sin vida de la décima mujer asesinada en las últimas semanas. La policía local declaró que no podía descartar la presencia de un asesino en serie en la zona, dada la similitud con otras recientes muertes de mujeres.
Fuente: sapeople
[Traducción y edición, Jesús Zubiría]
[CIDAF-UCM]
