Desde mi experiencia de cuarenta años en la educación ética en Uganda y en África subsahariana he cuestionado con frecuencia la gestión, objetivos, forma de vida y falta de transparencia de muchas ONG, incluidas las pertenecientes a la ONU.
En mi experiencia, solo he encontrado seis o siete ONG, entre las 760 que operaban en África oriental, que además de ofrecer asistencia humanitaria en emergencias, también colaboraban en el empoderamiento de la juventud y de la gente a través de la educación, sanidad y proyectos de desarrollo. Entre las que gozan de mayor aprecio y aprobación entre la sociedad, se encuentran Manos Unidas y Caritas.
Una muestra clara de la relevancia de Manos Unidas y de Caritas es el papel de concientización y empoderamiento que realizan también en España, a través de sus campañas y programas de educación.
La secretaria general de Cáritas Española, Natalia Peiro, ha pedido a los grupos políticos que «abandonen la polarización» para alcanzar acuerdos basados en «el bien común«. «Lo que estamos viendo en el diálogo con los políticos en cualquier materia es que es complicado generar consensos. Nosotros estamos convencidos de es posible alcanzar acuerdos«. «Tenemos las bases para alcanzar acuerdos basados en la dignidad de las personas, los derechos que les son inherentes y el bien común«.
Peiro ha destacado que España acaba 2024 «con una dura constatación«, ya que hay dos millones de personas más en situación de exclusión que antes de la Gran Recesión de 2007, según el IX Informe FOESSA. «Esta situación es especialmente grave para los menores y los jóvenes. El 16 % de los menores de 18 años están en riesgo de exclusión y también para la población inmigrante en situación administrativa irregular«.
Cáritas ha solicitado este año a las administraciones públicas competentes una «respuesta estructural» al creciente número de personas en situación administrativa irregular que residen actualmente en España.
En esta línea, ha reafirmado su apoyo a la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para regularizar de forma extraordinaria a más de medio millón de migrantes. «Esperamos que el 2025 sea el año en el que estas personas, que ya viven entre nosotros y en muchos casos trabajan en empleos informales, puedan integrarse plenamente en nuestra sociedad gracias a tener reconocido el derecho a la ciudadanía«. «Seguimos muy lejos de los países de nuestro entorno. España apenas invierte en políticas de apoyo a la familia el 36 % de la media europea», ha advertido.
Cáritas ha respondido este año a las emergencias humanitarias causadas por las guerras en Gaza y el tercer año de conflicto bélico en Ucrania, además de las numerosas crisis olvidadas que afectan a miles de personas, como es el caso de Haití, la región de los Grandes Lagos y el Sahel.
Si bien, Caritas sigue analizando la realidad desde una mirada de derechos humanos, que no se están respetando y de cuáles son las nuevas pobrezas que se están generando, también destaca la relevancia de la incidencia política y de los cambios legales que son reclamados desde una gestión más ética y justa de los recursos disponibles.
Lázaro Bustince
CIDAF-UCM