La Cruz Roja ha confirmado el asesinato de 162 personas en Kwara, un estado al oeste de Nigeria. Esta masacre ha sido considerada uno de los ataques más mortales llevados a cabo en el país en los últimos meses. Los atacantes irrumpieron al atardecer, disparando a residentes, quemando casas y comercios y provocando que muchas personas huyeran hacia la selva para salvarse. Por lo tanto, no se descarta la posibilidad de que la cifra de muertos aumente, pues aún quedan zonas por revisar.
El ataque tuvo lugar el martes 3 de febrero en Woro, un pueblo de Kwara. Se estima que fue motivado como reacción a operaciones llevadas a cabo previamente por fuerzas del ejército nigeriano en ese área, directamente dirigidas a miembros de estos grupos terroristas. Por su parte, Abdulrahman Abdulrazaq, gobernador del estado, ha declarado que las víctimas eran “musulmanes locales masacrados por negarse a rendirse ante los extremistas que predicaban una doctrina extraña” y condenado el ataque como “una expresión cobarde de su frustración”.
Bola Ahmed Tinubu, el presidente del país, ha ordenado desplegar tropas en la zona para llevar a cabo una ofensiva contra los atacantes y proteger a la población vulnerable. Para Abdulrazaq el ataque está motivado por la intensificación de la ofensiva contra los terroristas por parte del ejército nigeriano, que además han sido exitosas, consiguiendo neutralizar hasta a 150 miembros, según la prensa local nigeriana.
Este ataque se inserta en un contexto de crisis de seguridad en el país debido a la alta actividad de grupos extremistas, sobre todo en la zona norte del país, donde este mismo martes tuvo lugar un ataque en el estado de Katsina en el que fallecieron 23 ciudadanos nigerianos. Esta operación también se dio después de que fuerzas militares llevasen a cabo operaciones en el territorio, acabando con la vida de 27 “militantes” según un informe de las Naciones Unidas.
Fuente: Punch
[CIDAF-UCM]
