La escritora Jennifer Porter Gore ha puesto de relieve en Word in Black la creciente crisis de salud mental, a menudo ignorada, que afecta a los hombres afroamericanos en los Estados Unidos. Si bien más de 61 millones de estadounidenses viven con una enfermedad mental, las dificultades de los hombres negros con frecuencia no se reconocen ni se tratan, y en muchos casos, tienen consecuencias trágicas. El aumento de las muertes por suicidio, sobredosis de drogas y abuso de alcohol —a menudo denominadas «muertes por desesperación»— ha puesto de manifiesto la gravedad del problema. Entre 2013 y 2022, estas muertes se triplicaron entre los afroamericanos, y durante las últimas etapas de la pandemia de la COVID-19, superaron por primera vez las tasas entre los estadounidenses blancos.
Las estadísticas son particularmente alarmantes para los jóvenes negros. El suicidio se ha convertido en una de las principales causas de muerte entre los jóvenes, y las tasas entre los jóvenes negros de 10 a 17 años casi se triplicaron entre 2007 y 2020. Los investigadores vinculan esta tendencia con los efectos del trauma, la pobreza y el racismo, que pueden erosionar la autoestima y la confianza en los sistemas de apoyo comunitario. En un hito preocupante, la tasa de suicidios entre hombres negros de 20 a 24 años superó la de sus pares blancos en 2024.
Un factor importante que contribuye a esta crisis es la expectativa cultural de que los hombres deben ser emocionalmente fuertes, autosuficientes y estoicos. Estas ideas tradicionales de masculinidad a menudo disuaden a los hombres de buscar ayuda profesional, lo que deja la depresión y la ansiedad sin tratar. Los estudios muestran que los hombres tienen significativamente menos probabilidades que las mujeres de acceder a servicios de salud mental, y los adultos negros tienen aún menos probabilidades de recibir tratamiento a pesar de experimentar niveles similares o superiores de problemas de salud mental.
Una investigación de la Fundación JED sugiere que a los niños a menudo se les enseña a reprimir sus emociones desde temprana edad. Como resultado, el malestar emocional puede manifestarse a través de la ira, el aislamiento, conductas de riesgo, el abuso de sustancias u otros mecanismos de afrontamiento dañinos, en lugar de signos más reconocibles de depresión. El informe también señala que los espacios digitales pueden brindar apoyo y conexión, pero al mismo tiempo exponen a los jóvenes al ciberacoso, contenido dañino y riesgos relacionados con el juego.
Los profesionales de la salud mental afroamericanos están representados por debajo de la media. Esta escasez puede dificultar que los hombres afroamericanos encuentren profesionales con quienes se sientan comprendidos y cómodos. Para abordar estas barreras, las organizaciones recurren cada vez más a soluciones comunitarias, como redes de apoyo y alianzas con instituciones de confianza con el fin de facilitar un mejor acceso a la atención y la búsqueda de ayuda.
Fuente: Word in Black
[CIDAF-UCM]
