La intensificación de los combates en torno a la estratégica ciudad de El-Obeid, en el estado sudanés de Kordofán del Norte, ha obligado a más de 11.000 personas a abandonar sus hogares en las dos últimas semanas, entre ellas más de 5.500 niños, según informó la organización humanitaria Save the Children. Mientras tanto, Naciones Unidas ha advertido que hasta 500.000 civiles podrían quedar atrapados por la violencia si la situación continúa deteriorándose, en un escenario que amenaza con convertirse en una nueva gran crisis humanitaria.

El-Obeid, situada a unos 400 kilómetros al suroeste de Jartum, la capital del país, constituye uno de los principales centros comerciales y logísticos de Sudán y es un punto estratégico para el abastecimiento militar y la distribución de ayuda humanitaria hacia las regiones occidentales del país. La ciudad permanece bajo control de las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF), mientras que las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) han incrementado en las últimas semanas la presión militar sobre la zona, intensificando los ataques y el despliegue de drones contra infraestructuras estratégicas.

Según Naciones Unidas y diversas agencias humanitarias, los bombardeos han provocado graves daños en las redes de agua y electricidad, además de afectar depósitos de combustible y otras infraestructuras civiles, dificultando el acceso de la población a servicios esenciales. La interrupción de los suministros y las restricciones a la ayuda humanitaria han agravado la escasez de alimentos, combustible y medicamentos, mientras aumenta el riesgo de enfermedades como el cólera.

Save the Children alertó de que más de la mitad de las personas desplazadas durante esta última oleada son menores de edad. El subdirector de la organización en Sudán, Francesco Lanino, señaló que el desplazamiento infantil implica mucho más que perder una vivienda, ya que supone también quedar sin acceso a la educación, la atención sanitaria, el agua potable y las redes de apoyo que garantizan la protección de los menores. La organización también expresó su preocupación por el impacto psicológico del conflicto, ya que muchos niños han presenciado episodios de violencia, perdido familiares o han tenido que desplazarse en repetidas ocasiones desde el inicio de la guerra.

Las agencias de la ONU temen que El-Obeid pueda seguir el mismo camino que El-Fasher, capital de Darfur del Norte, donde un prolongado asedio derivó en una grave crisis humanitaria, con cientos de miles de desplazados, hospitales destruidos y severas restricciones al acceso de la ayuda internacional. Aunque ambas ciudades aún presentan escenarios diferentes, los organismos internacionales advierten de que una ofensiva terrestre a gran escala podría dejar atrapados a cientos de miles de civiles y paralizar uno de los principales corredores humanitarios del país.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, aseguró que las señales procedentes de El-Obeid son «claras e inequívocas» y advirtió de que se está desarrollando «otra catástrofe de derechos humanos en Sudán«, calificando la situación como una «alerta roja» para la comunidad internacional. En la misma línea, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobó recientemente una resolución condenando la escalada de los ataques contra la ciudad.

La guerra civil sudanesa comenzó en abril de 2023 tras la ruptura entre las Fuerzas Armadas Sudanesas y las Fuerzas de Apoyo Rápido. Desde entonces, el conflicto ha provocado la mayor crisis de desplazamiento del mundo, con millones de personas obligadas a abandonar sus hogares y miles de muertos, además de numerosas denuncias de violaciones de los derechos humanos, incluidos presuntos actos de limpieza étnica y genocidio.

Fuente: Al Jazeera

[CIDAF-UCM]