Este fin de semana la policía sudafricana registró la muerte de 27 personas que perdieron la vida en tiroteos masivos, ocurridos en Johannesburgo y Ciudad del Cabo. Los agresores de Johannesburgo irrumpieron en una taberna armados con AK-47 y pistolas y abrieron fuego contra los clientes, dejando un saldo de 17 muertos y 15 heridos. Pocas horas más tarde, varios hombres armados abrieron fuego contra civiles que asistían a una fiesta en Ciudad del Cabo, poco antes de las 2 de la madrugada del 27 de septiembre, donde 10 personas perdieron la vida y otras 11 resultaron heridas. Días antes hubo otro ataque, al sur de Durban, en el que fallecieron 12 personas.

La Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional (GI-TOC) ha registrado al menos 41 tiroteos masivos en Sudáfrica desde enero, causando 196 muertes. Desde principios de 2026 se han registrado casi 200 muertas en más de 40 tiroteos masivos. Sin embargo, según la GI-TOC, las cifras podrían subestimar la magnitud del problema, ya que se cree que algunos incidentes no se denuncian. Estos conflictos se han extendido cada vez más a los espacios públicos: bares, viviendas y reuniones sociales, formando parte de una tendencia más amplia y cada vez más alarmante según los investigadores.

Aunque las estadísticas policiales trimestrales de la región muestran un descenso del 5,9 % en los asesinatos entre abril y junio, las disputas y el crimen organizado siguen provocando matanzas a gran escala. Según algunos analistas, esta tendencia podría estar relacionada con los intereses de grupos del crimen organizado que buscan tomar el control de territorios y de los mercados ilícitos.

Fuente: APA NEWS

[CIDAF-UCM]