El incendio tuvo lugar durante la noche del 27 de mayo en la escuela femenina de Utumishi en Gilgil, condado de Nakuru, a unos 170 kilómetros al noroeste de Nairobi, capital de Kenia.
El día siguiente 50 agentes de policía estaban rastreando los alrededores del centro en busca de estudiantes que pudieran haber huido de noche al declararse el incendio.
Kenia tiene un largo historial de incendios escolares. Solo en 2018 se registraron más de 60 casos de incendios provocados en escuelas secundarias públicas, según datos del gobierno.
En 2001, 67 estudiantes de la escuela secundaria Kyanguli murieron en un ataque incendiario.
En 2017, 10 estudiantes fallecieron en un incendio escolar en Nairobi. En este caso, un estudiante fue acusado de asesinato.
En 2024, un incendio causó la muerte de 21 estudiantes en un internado de primaria en el condado de Nyeri. Aún no se conoce con certeza la causa del incendio.
Muchos de estos incendios fueron provocados por estudiantes como protesta contra la severa disciplina y las malas condiciones de vida, según han constatado los investigadores.
Algo semejante parece haber acontecido en el incendio del 27 de mayo en Utumishi. El 5 de junio, la Dirección de Investigación Criminal informó que las investigaciones preliminares habían identificado a ocho jóvenes como posiblemente implicadas en la planificación y ejecución del presunto incendio provocado.
El ministro de Educación de Kenia, Julius Ogamba, declaró a la prensa que las primeras investigaciones revelaron que dos profesores tenían conocimiento de los supuestos planes de las estudiantes, pero no las detuvieron.
Fuente: The Kenya Times
[Traducción y edición, Jesús Zubiría]
[CIDAF-UCM]
