El presente número de Africana detiene su mirada en algunos paisajes del continente africano, recordando la famosa frase- “amad África”- de nuestro fundador, el cardenal Lavigerie, así como los consejos que nos transmitió hace diez años el papa Francisco en su encíclica Laudato si sobre el cuidado de la creación, y que, recientemente, ha reiterado el papa León XIV: «La justicia ambiental es una necesidad urgente que va más allá de la mera protección del medioambiente. Es en realidad una cuestión de justicia social, económica y antropológica».
La tierra firme de África abarca 30 millones de kilómetros cuadrados, que podrían contener casi 60 veces la superficie de España. Su diversidad es una realidad de una riqueza inconmensurable, pero no solo geográfica -lagos, ríos, costas, montañas-, sino también humana, cultural y religiosa de vida, lenguas y arte en constante evolución. Toda esa diversidad concurre con la necesidad de abandonar afirmaciones generales o tópicos que nos impiden reconocer la extraordinaria riqueza del continente. África tiene vocación de universalidad. África es un continente joven en plena transformación y crecimiento, que asombra por sus creaciones artísticas, culturales y científicas que contribuyen al bienestar mundial.
Las fotos de los doce meses del año van acompañadas de textos del papa Francisco, que invitan al respeto, la contemplación, la admiración y el agradecimiento a Dios por la Creación. Son, también, una llamada a la responsabilidad que nos corresponde como humanos para tratarla con devoción. El planeta es nuestra casa común. Todos somos conscientes de la crisis climática que padecemos y de sus consecuencias catastróficas para la vida y el bienestar sostenible del planeta y de sus habitantes. La naturaleza nos dice que no debemos abusar de ella, sino más bien cuidarla lo mejor posible. No siempre lo hacemos. El papa Francisco nos recuerda que «un verdadero proyecto ecológico debe integrar la justicia en las discusiones sobre el medioambiente y escuchar tanto el clamor de la tierra como el de los pobres». El planeta Tierra no es lugar de disfrute solo para los ricos. Es hogar y lugar de vida de todos los humanos.
Agustín Arteche Gorostegui
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