Retrasado respecto a países ricos, el mercado de la telefonía móvil ha vivido un estallido en África en estos últimos tiempos de forma exponencial: con un crecimiento sostenido del 44% anual desde el año 2000 al sur del Sahara. Y la tendencia debería proseguir. Según estudios publicados en el margen del gran salón profesional de AfricaCom, que abre sus puertas el martes 13 de noviembre en Ciudad del Cabo, Suráfrica.
África que es desde el 2011 el segundo mercado continental para la telefonía móvil después de Asia-Pacífico, dispone de 475 millones de líneas móviles y de 12,3 millones de líneas fijas, para una tasa de penetración de 67,55% al final de septiembre de 2012, respecto a una media mundial del 91%, lo cual deja entrever perspectivas de crecimiento importantes. Nigeria – que ha sobrepasado los 100 millones de abonados en el segundo trimestre del 2012 – sigue siendo el principal mercado de África, con 169 millones de habitantes, seguido por Egipto con una población de 129 millones de habitantes.
“El móvil ya ha revolucionado la sociedad africana, y sin embargo la demanda no deja de crecer, cerca de un 50% al año”, ha destacado Tom Phillips, responsable de asuntos reglamentarios de la asociación GSMA, que reagrupa 800 operadores en el mundo. “El número de conexiones móviles asciende a 475 millones, para sólo 12,3 millones de líneas fijas”, ha revelado esta organización en un comunicado, durante la apertura de AfricaCom.
Las carencias comprobadas de la red de telefonía fija en África explican también el entusiasmo de la población por el móvil
El sector aportaría directamente 32.000 millones de dólares a la economía del África Subsahariana, o sea un 4,4% de su PIB y emplea actualmente a 3,5 millones de personas, siempre según la asociación GSMA. Los gobiernos africanos deberán no obstante emplearse en mejorar la capacidad de las redes celulares, aunque sólo sea para enfrentarse al crecimiento de la telefonía móvil, cuyo tráfico debería multiplicarse por 25 en los siguientes 4 años.
Dimitri Mbouwe
(Camer.Be, Camerún, 15-11-12)
Traducido para Fundación Sur por Juan Ramos Peris.
