África está reevaluando sus prioridades geopolíticas y económicas a medida que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán repercute en los mercados energéticos mundiales, las rutas marítimas y las alianzas de seguridad. Si bien el impacto inmediato se ha sentido a través de la volatilidad de los precios del petróleo y la incertidumbre en las cadenas de suministro, los efectos a largo plazo podrían reconfigurar las alianzas internacionales de África, su estrategia energética y su integración regional.
Según mantiene Mubarak Aliyu, en una columna de opinión publicada en Al Jazeera, el conflicto podría estar generando para los estados africanos tanto riesgos como oportunidades. A medida que las grandes potencias centran su atención estratégica en Oriente Medio, los gobiernos africanos se ven obligados a reconsiderar sus acuerdos de seguridad, su resiliencia económica y su dependencia de socios externos. El panorama geopolítico en evolución, sugiere, podría fomentar una mayor diversificación de las fuentes de inversión, instituciones regionales más sólidas y relaciones diplomáticas más equilibradas.
El informe señala que la capacidad de Irán para mantener un compromiso político y de seguridad en África podría debilitarse si el conflicto se prolonga. Sin embargo, los analistas advierten que es improbable que una reducción de la influencia de Teherán disminuya la participación extranjera en el continente. En cambio, se espera que países como Rusia y Turquía amplíen su papel mediante la cooperación militar, las exportaciones de defensa y la diplomacia, intensificando así la competencia por la influencia en África.
Sudán se presenta como un ejemplo clave de estos cambios geopolíticos. Según Leena Badri, investigadora sudanesa y miembro del Instituto Tahrir para la Política de Oriente Medio, las expectativas de que el conflicto con Irán acercara a Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, desescalando la guerra civil en Sudán, no se han cumplido. Por el contrario, argumenta, la rivalidad entre las dos potencias regionales por Sudán y el Mar Rojo se ha intensificado, reduciendo las perspectivas de una solución negociada.
Aaliyah Vayez, analista de relaciones internacionales radicada en Sudáfrica, mantiene que el conflicto ha aumentado la preocupación por la seguridad energética. Las interrupciones del tráfico mercantil en el Estrecho de Ormuz y el Mar Rojo han demostrado la vulnerabilidad de África ante las perturbaciones en las cadenas de suministro globales. Vayez sostiene que la crisis refuerza la necesidad de fortalecer la producción energética nacional, diversificar las alianzas comerciales y reducir la dependencia de los mercados externos.
Los analistas citados por Aliyu sostienen que la dependencia estructural de África de los productos petrolíferos refinados importados sigue siendo una debilidad importante, a pesar de las exportaciones de petróleo del continente. La refinería Dangote de Nigeria se destaca como un ejemplo de cómo la expansión de la capacidad de refinación nacional puede mejorar la seguridad energética, mientras que, según se informa, se están considerando iniciativas similares en África Oriental.
Más allá de la crisis inmediata, Marie Camara, directora del sector público del Africa CEO Forum, afirma que la disrupción representa una oportunidad para que África fortalezca su posición en la economía global. Camara argumenta que el continente puede beneficiarse de la reorientación de las rutas comerciales mediante la inversión en infraestructura, la diversificación de las alianzas internacionales y la aceleración del comercio intraafricano a través del Área de Libre Comercio Continental Africana.
Según Aliyu, el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán está exponiendo vulnerabilidades de larga data en los sistemas energéticos, logísticos y de seguridad de África, al tiempo que está generando una oportunidad para buscar una mayor autonomía estratégica. La capacidad de los gobiernos para transformar este período incierto en reformas sostenibles podría determinar la resiliencia del continente ante futuras crisis globales.
Fuente: Al Jazeera
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