Las economías emergentes están saltándose la etapa de los combustibles fósiles para optar por la energía solar y otras renovables, ya que la reducción de los costos tecnológicos y las limitaciones de la infraestructura heredada hacen de la electricidad limpia una opción económica cada vez más atractiva.

Mientras Europa y Estados Unidos siguen condicionados por décadas de infraestructura basada en combustibles fósiles, países de Asia y el África subsahariana están expandiendo rápidamente la energía solar y la electrificación. India, Vietnam, Kenia, Etiopía, Namibia y Senegal figuran entre las naciones que aceleran el despliegue de renovables, pues la energía solar ofrece una alternativa más económica y rápida frente al carbón, el gas y el diésel.

Esta transformación no solo responde a preocupaciones climáticas, sino también a factores económicos y de seguridad energética. La energía solar y las baterías de bajo costo pueden reducir la dependencia de combustibles importados, estabilizar el suministro eléctrico y llevar energía a zonas fuera del alcance de las redes convencionales. En África, los analistas estiman que la instalación de paneles solares está aumentando considerablemente a medida que empresas y hogares buscan electricidad asequible y fiable.

Esta tendencia podría reconfigurar la geografía económica mundial: la energía renovable abundante y de bajo costo podría atraer nuevas industrias a los mercados emergentes, impulsando un crecimiento más rápido y un acceso más amplio a la energía. El desafío actual consiste en garantizar que los gobiernos establezcan las políticas y la infraestructura necesarias para extender los beneficios del auge de la energía solar.

Fuente: DW

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