Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2026, por Lázaro Bustince

25/09/2026 | Bitácora africana, Opinión

El 27 de septiembre se celebra la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que este año se centra en el tema de los niños y menores, por ser los más vulnerables.

Según ACNUR, unos 45 millones de menores y adolescentes se ven obligados a abandonar su tierra a causa de las guerras, la pobreza, la violencia, los desastres ambientales y otras tragedias; un número que continúa aumentando de manera dramática.

En el contexto de los flujos migratorios, los más vulnerables son precisamente los niños, las niñas y los adolescentes. Además de verse obligados a desplazarse y a dejar su hogar, padecen el sufrimiento de perder a sus padres y seres queridos, la violencia, la angustia de la distancia y la separación provocada por las repatriaciones. Incluso los jóvenes que realizan el viaje junto a sus padres están expuestos a condiciones extremas y traumáticas. Muchos menores pierden la vida a lo largo de las rutas migratorias o se convierten en víctimas de la trata de personas, la explotación, la violencia sexual y otras atrocidades.

Es la responsabilidad de todos, porque cada niño y cada ser humano posee una dignidad infinita que debe ser respetada. Todos debemos asumir un compromiso concreto para integrar y valorar a los jóvenes migrantes y refugiados, poniendo en el centro la protección y la dignidad de cada niño, niña y adolescente.

Existe una solidaridad que ya se hace visible en diversas comunidades la de quienes han decidido no mirar hacia otro lado, la de quienes han abierto las puertas de sus hogares y la de los numerosos voluntarios y agentes que, cada día, curan las heridas invisibles de los pequeños migrantes, dando testimonio de que el amor puede vencer la indiferencia.

Todos estamos llamados a realizar un acto de humanidad y de fe. “El que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe” (Mt 18,5). Aunque sea uno solo: no se trata de cifras ni de estadísticas. Los valores humanos, la fe y el Evangelio nos invitan a no hacer cálculos; cada ser humano posee una dignidad infinita. Por eso, cualquier abuso o violación de esta dignidad de los menores, asume una responsabilidad inmensurable y debe responder con una justicia y restauración adecuadas.

Con frecuencia, en las diferentes Comisiones de reconciliación, formadas para analizar los abusos e injusticias cometidas contra menores, no se aborda adecuadamente la responsabilidad de hacer justicia y de compensar con equidad a las victimas de diferentes abusos cometidos en familias o instituciones.

Hay millones de niños sin hogar. Algunos tuvieron que abandonarlos debido a los conflictos, a la pobreza o al cambio climático; otros se marcharon con la esperanza de encontrar una vida mejor y más segura. El sufrimiento y la exclusión de los niños migrantes y desplazados no solo es inaceptable, sino que además se puede evitar. El abandono de los menores por parte de gobiernos, instituciones y de la sociedad en general es un signo grave de deshumanización. Este drama humano tiene solución, puesto que ha sido causado por manos humanas. Depende de nosotros, los Pueblos.

Lázaro Bustince

CIDAF-UCM

Autor

  • Nacido en Izco (Navarra), en 1942, estudió filosofía en Pamplona (1961-1964). Hizo el noviciado en Gap – Grenoble (1964-1965), con los Misioneros de África (Padres Blancos). Estudió Teología en el instituto M.I.L. de Londres, (1965-1969), siendo ordenado sacerdote en Logroño, en los Padres Blancos en 1969.

    Comenzó su actividad misionera en África en 1969, siendo enviado a la diócesis de Hoima en Uganda, donde estuvo trabajando en la educación, desarrollo y formación de líderes durante nueve años. Luego vivió un periodo de trece años en diversas ciudades europeas, trabajando en la educación y capacitación de los jóvenes (Barcelona 1979-1983)) , en Irlanda como responsable de la formación de los candidatos polacos (1983-1985), y en Polonia donde fue Rector del Primer Ciclo de Filosofía Polaco (1985-1991), y se doctoró en Teología espiritual en Lublin, donde fue nombrado profesor de la misma Universidad Católica de Lublin (KUL), de dicha ciudad, en 1991.

    Regresó a Uganda en 1992, y fue elegido Provincial de los padres Blancos de Uganda hasta 1999. Durante este periodo, fue también presidente de la Asociación de Religiosas-os en Uganda (ARU), y pionero en la construcción del Centro Nacional de Formación Continua (USFC). Además inició la Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) en 1994, trabajando en la formación de líderes en JPIC.

    En 2000 y 2004 cursó estudios sobre educación en Justicia, Paz, y Transformación de Conflictos, en Dublín. Desde su regreso a Uganda, fue pionero en la capacitación de agentes sociales en JPIC, y en el establecimiento del primer Consorcio de Educación Ética (JPIIJPC), lanzado por seis Congregaciones Misioneras, en 2006. Desde el inicio, y hasta junio 2011, ostentó el cargo de primer Director del Instituto. Al mismo tiempo fue profesor invitado de Ética en la Universidad de los Mártires de Uganda (UMU).

    En septiembre de 2011 fue nombrado director general de África Fundación Sur (AFS), organismo que dejó de existir en 2021. En la actualidad sigue trabajando por África al 100 % siendo, entre otras ocupaciones, editorialista en el CIDAF-UCM.

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