Investigadores del Instituto de Estudios de Seguridad (ISS) de Pretoria sostienen que los desafíos migratorios de Sudáfrica no pueden resolverse únicamente con una aplicación más estricta de la ley de inmigración, advirtiendo que este enfoque ignora los factores regionales que impulsan la migración y corre el riesgo de perjudicar la economía y la posición diplomática del país.
Blessing Chipanda y Marvellous Ngundu afirman que la migración irregular se debe principalmente a la inestabilidad política, el declive económico, los conflictos y la mala gobernanza en los países vecinos, en particular en Zimbabue. Si bien celebran el énfasis del presidente Cyril Ramaphosa en la cooperación regional, argumentan que Sudáfrica debería complementar la gestión fronteriza con iniciativas más sólidas de desarrollo regional, diplomacia económica y gobernanza a través de la Unión Africana y la Comunidad de Desarrollo de África Meridional. Chpanda y Ngundu sostienen que abordar las causas profundas de la migración es una solución más correcta y más sostenible que depender de las deportaciones y de los controles fronterizos estrictos.
Vanya Gastrow advierte que el creciente sentimiento antiinmigrante y las restricciones propuestas a los trabajadores y empresas extranjeros podrían tener consecuencias económicas y diplomáticas perjudiciales. Basándose en ejemplos históricos de Ghana, Uganda y Zimbabue, Gastrow afirma que la represión contra los inmigrantes normalmente conlleva perturbaciones económica y no resuelven los problemas fundamentales. La investigadora considera que Sudáfrica debería centrarse en abordar la pobreza, la desigualdad y los desafíos de la gobernanza, en lugar de adoptar políticas destinadas a satisfacer y apaciguar el populismo antiinmigrante.
Fuente: Instituto de Estudios de Seguridad (ISS)
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