Como el jazz sudafricano exiliado transformó la escena musical mundial

2/10/2026 | Cultura

 

Tšeliso Monaheng nos recuerda desde Okayafrica como los músicos de jazz sudafricanos que huyeron del apartheid dejaron una profunda huella en la música internacional, creando redes que ahora conectan Johannesburgo, Londres y Chicago. El exilio de Hugh Masekela en 1961, tras la masacre de Sharpeville, marcó el inicio de una ola de artistas sudafricanos que transformaron la escena del jazz en el extranjero. Masekela estudió brevemente en Londres antes de trasladarse a Nueva York con una beca gestionada por Miriam Makeba y Harry Belafonte, contribuyendo así a moldear la percepción global de la música africana.

En 1965, Blue Notes, un grupo de músicos sudafricanos negros, entre ellos Dudu Pukwana, Nick Moyake, Mongezi Feza, Johnny Dyani y Louis Moholo-Moholo, junto al pianista blanco Chris McGregor, se establecieron en Londres tras sufrir el acoso del apartheid. Su estilo innovador influyó profundamente en el jazz británico, evolucionando posteriormente en Brotherhood of Breath, liderado por McGregor y abierto a la incorporación de destacados instrumentistas ingleses, y aportando una autenticidad única arraigada en las tradiciones sudafricanas.

El pianista Bheki Mseleku, nacido en Durban, llegó a Londres en 1977 y, con el tiempo, obtuvo el reconocimiento de la crítica por su álbum debut, Celebration, nominado al Premio Mercury. Al igual que Masekela y los Blue Notes, su exilio influyó tanto en su música como en la escena del jazz londinense, fusionando expresiones africanas con instrumentos europeos.

Otro destacado pianista exiliado fue Adolphe Johannes Brand, conocido en primer lugar como Dollar Brand y más tarde por Abdullah Ibrahim. Brand estaría vinculado en sus inicios a la figuras de Makeba y Masekela. Su conocimiento de las músicas tradicionales de su sudafrica natal, apoyado en el profundo estudio de las composiciones de Ellington y Monk, así como en un espectacular concepto orquestal, le convierten en unos de los músicos más reprsentativos de su época.

Una nueva generación, incluyendo a Shabaka Hutchings y su grupo Shabaka & The Ancestors, tomó el relevo en la década de 2010, fomentando conexiones entre Johannesburgo y Londres a través de espacios como el Total Refreshment Centre (TRC). Este local se convirtió en un centro de colaboraciones internacionales, acogiendo a artistas como The Brother Moves On, los improvisadores de Chicago Makaya McCraven y Angel Bat Dawid, y talentos londinenses como Nubya Garcia y Theon Cross.

Estos intercambios transcontinentales dieron lugar a proyectos emblemáticos como las compilaciones de 2021, Indaba Is y On Our Own Clock, que fusionaron el jazz sudafricano, la música tradicional africana y los sonidos londinenses influenciados por la diáspora.

Hoy, el legado del exilio sigue presente. Grupos como Kokoroko, liderado por heila Maurice-Grey y Onome Edgeworth, realizan giras a nivel global mientras que los caminos musicales forjados por Masekela y sus compañeros durante seis décadas permanecen vivos, dando forma tanto a la música, a la voz de los instrumentos como a los corazones de las nuevas generaciones.

Fuente: okayafrica

[CIDAF-UCM]

 

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