100 millones de niños africanos no van a la escuela

8/06/2026 | Editorial, Opinión

Muchos países de África han adoptado políticas de educación básica universal en las últimas décadas. En Uganda, por ejemplo, ya gozan de educación básica y gratuita desde hace unos 25 años, pero sin los medios y personal necesario para implementarla eficazmente. Datos recientes revelan que en África más de 100 millones de niños y adolescentes siguen sin asistir a la escuela, de una población potencial total de 469 millones. La calidad de la educación pública ha bajado, por falta de salarios justos, medios disponibles y profesores suficientes.

Las últimas estadísticas indican que, tras varios años de avances, la situación se está deteriorando. Moses Ngware, Investigador científico sénior y jefe de la unidad de investigación sobre educación y empoderamiento juvenil en el Centro Africano de Investigación sobre Población y Salud, y sus colaboradores han llevado a cabo recientemente un análisis de las tendencias de los últimos 25 años.

África se encuentra atrapada en las manos de una gobernanza poco profesional y responsable. La gobernanza desempeña un papel fundamental en la educación y en el desarrollo, pero los avances en este ámbito han sido lentos en el África subsahariana durante las últimas dos décadas. Esto afecta a muchos aspectos de la vida familiar y social, de la educación y la sanidad, del bienestar y la libertad política hasta el crecimiento económico.

A pesar de contar con abundantes recursos naturales y una población joven, 32 de los 46 países clasificados actualmente por la ONU como menos adelantados se encuentran en el África subsahariana. Que un país sea rico o pobre, con educación y sanidad eficaces, depende, ante todo, de la calidad de su gobernanza, de sus instituciones, de las normas que rigen el funcionamiento de la economía y de los incentivos con oportunidades que motivan a las personas a participar en el mercado laboral formal y a pagar impuestos para los servicios del bien común.

La agricultura es el motor de África. Más del 60 % de los hogares africanos dependen directa o indirectamente de la tierra para su sustento. Además, el continente cuenta con casi el 60 % de la tierra cultivable sin explotar del mundo. Sin embargo, la agricultura es un sector frágil. Tiene que hacer frente al cambio climático, la volatilidad de los mercados, la precariedad de las infraestructuras y la presión demográfica. Abordar estos retos requiere políticas responsables y justas que posibiliten la inversión y la mejora de los servicios básicos en toda sociedad, como la paz, la sanidad, educación y desarrollo sostenible. También requiere ciencia, tecnología e investigación de alta calidad.

Pocos gobiernos se preguntan porqué 100 millones de niños no atienden a la educación universal en África, aunque en principio sea gratuita, aunque en realidad no lo es, ni gratuita, ni universal, ni suficientemente apoyada con medios, facilidades y profesores adecuados. De nuevo volvemos al reto fundamental: disponemos de los medios necesarios para una educación, sanidad y servicios de calidad, pero nos falta una buena gestión con políticas para el bien común.

CIDAF-UCM

Autor

  • Nacido en Izco (Navarra), en 1942, estudió filosofía en Pamplona (1961-1964). Hizo el noviciado en Gap – Grenoble (1964-1965), con los Misioneros de África (Padres Blancos). Estudió Teología en el instituto M.I.L. de Londres, (1965-1969), siendo ordenado sacerdote en Logroño, en los Padres Blancos en 1969.

    Comenzó su actividad misionera en África en 1969, siendo enviado a la diócesis de Hoima en Uganda, donde estuvo trabajando en la educación, desarrollo y formación de líderes durante nueve años. Luego vivió un periodo de trece años en diversas ciudades europeas, trabajando en la educación y capacitación de los jóvenes (Barcelona 1979-1983)) , en Irlanda como responsable de la formación de los candidatos polacos (1983-1985), y en Polonia donde fue Rector del Primer Ciclo de Filosofía Polaco (1985-1991), y se doctoró en Teología espiritual en Lublin, donde fue nombrado profesor de la misma Universidad Católica de Lublin (KUL), de dicha ciudad, en 1991.

    Regresó a Uganda en 1992, y fue elegido Provincial de los padres Blancos de Uganda hasta 1999. Durante este periodo, fue también presidente de la Asociación de Religiosas-os en Uganda (ARU), y pionero en la construcción del Centro Nacional de Formación Continua (USFC). Además inició la Comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) en 1994, trabajando en la formación de líderes en JPIC.

    En 2000 y 2004 cursó estudios sobre educación en Justicia, Paz, y Transformación de Conflictos, en Dublín. Desde su regreso a Uganda, fue pionero en la capacitación de agentes sociales en JPIC, y en el establecimiento del primer Consorcio de Educación Ética (JPIIJPC), lanzado por seis Congregaciones Misioneras, en 2006. Desde el inicio, y hasta junio 2011, ostentó el cargo de primer Director del Instituto. Al mismo tiempo fue profesor invitado de Ética en la Universidad de los Mártires de Uganda (UMU).

    En septiembre de 2011 fue nombrado director general de África Fundación Sur (AFS), organismo que dejó de existir en 2021. En la actualidad sigue trabajando por África al 100 % siendo, entre otras ocupaciones, editorialista en el CIDAF-UCM.

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