En el décimo día de su gira por África, el papa estadounidense mantuvo una agenda especialmente intensa en Guinea Ecuatorial, un país en el que cerca del 80 % de sus dos millones de habitantes se declaran católicos. El viaje comenzó en Mongomo, bastión del clan presidencial en la frontera con Gabón, donde celebró una Misa multitudinaria ante unos 100.000 fieles.
Desde allí, León XIV se trasladó en avión hasta Bata. Esta localidad, situada a orillas del golfo de Guinea Ecuatorial y considerada la capital económica del país y la urbe más poblada, con más de 300.000 habitantes, fue el escenario de uno de los momentos más emocionantes del viaje: su visita a la temida prisión de Bata. Los presos interpretaron ante el papa una canción en la que le pedían oraciones por ellos, por sus familias y por su libertad.
“Ninguno está excluido del amor de Dios”. Este fue el mensaje que el papa quiso remarcar ante los presos de la cárcel de Bata, uno de los centros penitenciarios más cuestionados del país. “Cada uno de nosotros, con su historia, sus errores y sus sufrimientos, sigue siendo valioso a los ojos del Señor”, aseguró el pontífice ante los internos.
Vulneración de los derechos humanos
La prisión de Bata ha sido señalada de forma reiterada por organizaciones humanitarias por graves vulneraciones de los derechos humanos. Entre las denuncias más frecuentes figuran el hacinamiento extremo en las celdas, la falta de condiciones mínimas de higiene —con presencia de plagas de insectos—, el acceso muy limitado al agua potable y la ausencia de atención médica adecuada para los internos. Organismos como Human Rights Watch han documentado asimismo el uso de la tortura, tanto como castigo como para la obtención de confesiones.
Con sus palabras, el pontífice quiso hacer sentir a los presos protagonistas de la vida social del país, recordándoles que forman parte de Guinea Ecuatorial y que no han sido olvidados. En este contexto, subrayó que la administración de justicia tiene como fin proteger a la sociedad, pero para cumplir verdaderamente su misión debe “invertir siempre en la dignidad y en las potencialidades de cada persona”.
“Es deseable, por ejemplo, que se hagan las gestiones necesarias para que en la cárcel exista la posibilidad de estudiar y de trabajar con dignidad”, pidió el Santo Padre.
La auténtica justicia no busca «castigar«. “Una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida, tanto de las víctimas como de los culpables, así como de las comunidades heridas por el mal. No hay justicia sin reconciliación”, exclamó ante los presentes.
“Una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida, tanto de las víctimas como de los culpables, así como de las comunidades heridas por el mal. No hay justicia sin reconciliación”.
El papa hizo estas declaraciones en presencia del ministro de Justicia, Reginaldo Biyogo Mba Ndong Anguesomo. En esta ocasión no estuvo presente el presidente del país, Teodoro Obiang, de 79 años, quien gobierna Guinea Ecuatorial con mano de hierro desde 1979, tras derrocar a su tío Francisco Macías en un golpe de Estado, lo que lo convierte en el presidente que más tiempo lleva en el poder en el mundo.
El pontífice llamó asimismo a “involucrar a toda la comunidad nacional, para prevenir y reparar las heridas provocadas por la injusticia”.
«No están solos«
Finalmente, dirigió un mensaje de esperanza a los internos: “No están solos. Sus familias los aman y los esperan, y muchos, más allá de estos muros, rezan por ustedes. Y aun cuando alguno temiera el ser abandonado por todos, Dios nunca los abandonará y la Iglesia estará a su lado”.
El papa León XIV ha reclamado que «crezcan los espacios de libertad» en Guinea Ecuatorial y ha advertido de las «condiciones preocupantes de higiene y de sanidad» de los presos en el país, en su homilía de la misa que ha celebrado este miércoles en la Basílica de la Inmaculada Concepción de Mongomo.
«Que el Señor los ayude a convertirse cada vez más en una sociedad en la que cada uno, según sus respectivas responsabilidades, trabaje al servicio del bien común y no de intereses particulares, superando las desigualdades entre privilegiados y desfavorecidos. Que crezcan los espacios de libertad y que se salvaguarde siempre la dignidad de la persona humana; pienso en los más pobres, en las familias en dificultad; pienso en los reclusos, a menudo obligados a vivir en condiciones preocupantes de higiene y de sanidad«, ha subrayado el pontífice.
A su juicio, Guinea Ecuatorial tiene «hambre de futuro, pero de un futuro habitado por la esperanza, que pueda generar una nueva justicia, que pueda dar frutos de paz y fraternidad«. Por ello, ha animado a todos los bautizados a participar «en el desarrollo integral de esta tierra, en su renovación, en su transformación», trabajando para que las «riquezas naturales» del país sean «una bendición para todos«.
«Hermanos y hermanas, se necesitan cristianos que tomen en sus manos el destino de Guinea Ecuatorial. ¡no tengan miedo de anunciar y dar testimonio del Evangelio! Sean ustedes los constructores de un futuro de esperanza, de paz y de reconciliación, continuando la obra que los misioneros comenzaron hace 170 años«.
Por la tarde en el estadio de esta ciudad, la más poblada del país, León XIV, en su encuentro con los jóvenes y familias, ha valorado la rica historia y tradiciones del país, un legado “luminoso y desafiante del que vosotros, queridos jóvenes, estáis llamados a ser, con fe, el fundamento de vuestro futuro y el de esta tierra. ¡El futuro es vuestro!”. Ha respondido a los testimonios de jóvenes, que han expuesto sus sueños y sus ganas de cambiar la sociedad y el mundo con sus diversas vocaciones.
El papa animaba a los numerosos fieles reunidos en el estadio de Bata a dejarse “inspirar por la belleza del amor; seamos testigos del cuidado mutuo. Demos testimonio cada día de que las mayores alegrías, en cualquier circunstancia, provienen de saber dar y de entregarnos a los demás, especialmente cuando ayudamos a los más necesitados. Hermanas y hermanos, hagamos de esto una firme resolución, un compromiso gozoso, para que Cristo, luz de Guinea Ecuatorial, de África y del mundo entero, nos guíe a todos hacia un futuro de esperanza”.
Lázaro Bustince
CIDAF-UCM
