Níger y Argelia han tomado medidas para restablecer sus relaciones tras meses de tensión relacionados con las problemáticas más amplias en el Sahel y el cambio en las alianzas regionales, tras un encuentro diplomático de dos días entre sus presidentes.
El presidente de la República de Níger, Abdourahamane Tchiani, realizó una visita oficial de dos días a Argel del 15 al 16 de febrero de 2026, donde fue recibido en el Palacio El Mouradia por su homólogo argelino, Abdelmadjid Tebboune. Ambos gobiernos enmarcaron la visita como un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, tras meses de tensión que habían desestabilizado la diplomacia en el Sahel.
Las relaciones entre Argelia y Níger se deterioraron drásticamente en abril de 2025 después de que Argelia derribara un dron vinculado a Malí, miembro clave de la Alianza de Estados del Sahel (AES). El incidente desencadenó una respuesta diplomática coordinada; Malí, Níger y Burkina Faso retiraron a sus embajadores de Argel. Ante esto, la reunión de Argel buscó reparar los lazos, reafirmar los principios de buena vecindad y reposicionar las relaciones entre Argelia y Níger como un punto de apoyo en una región volátil.
Seguridad y cooperación regional
En una comparecencia conjunta ante los medios, el presidente Tchiani enfatizó la indivisibilidad de la seguridad de ambos países, declarando que “la seguridad de Níger depende de la seguridad de Argelia… y [estamos] en la misma trinchera en todas las circunstancias”. La presidencia argelina se hizo eco de este sentimiento, reiterando su solidaridad efectiva frente al terrorismo y la delincuencia organizada transfronteriza.
Para hacer efectivo este compromiso, los líderes acordaron reactivar de inmediato los mecanismos de seguridad bilaterales, intensificar la vigilancia fronteriza y fortalecer las estrategias de coordinación para combatir el terrorismo y las amenazas conexas a lo largo de su frontera común.
Ambos presidentes reafirmaron su adhesión a los principios diplomáticos fundamentales, el respeto a la soberanía, la integridad territorial, la no injerencia y las soluciones africanas a las crisis africanas. Rechazaron conjuntamente la injerencia extranjera en el continente y argumentaron que el futuro del Sahel debe definirse mediante enfoques locales e inclusivos liderados por los propios Estados de la región.
Según una declaración publicada, su reunión convergió en cuestiones regionales e internacionales más amplias, abogando por soluciones políticas lideradas por África para las crisis regionales, la reestructuración de la arquitectura de seguridad regional y la reforma del sistema financiero internacional para garantizar un acceso equitativo a la financiación climática y para el desarrollo para los países africanos. También se comprometieron a reactivar e institucionalizar los mecanismos de cooperación bilateral mediante consultas periódicas de alto nivel y la reactivación de los marcos conjuntos.
En el ámbito diplomático, ambas partes acordaron mantener las relaciones al más alto nivel y reactivar los marcos de cooperación estancados mediante la convocatoria del Alto Comité Conjunto Argelia-Níger en Niamey antes de finales del primer semestre de 2026, el establecimiento de consultas políticas y sectoriales periódicas y la aceleración de la adopción de acuerdos pendientes en múltiples sectores. Dichos acuerdos abarcan áreas prioritarias, como la investigación geológica y minera, las pymes y las empresas emergentes, los servicios postales y de telecomunicaciones, la digitalización, la cultura, la juventud y el deporte, e iniciativas de integración más amplias.
Infraestructura y conectividad
Argelia y Níger se comprometieron a acelerar importantes proyectos estructurales y de conectividad, incluyendo la finalización del Proyecto de la Carretera de Tránsito del Desierto, el establecimiento de una conexión transfronteriza de fibra óptica, el avance del Gasoducto de Tránsito del Desierto y la ampliación de la cooperación energética, que abarca hidrocarburos y energías renovables, con especial atención a la electrificación de las zonas rurales fronterizas.
¿Punto de inflexión?
Las tensiones entre Argelia y Malí han marcado los debates recientes en el Sahel, especialmente a medida que Níger redefine su postura diplomática y de seguridad. La cooperación con Argel ha suscitado reacciones encontradas en el continente, en particular dada la aparente hostilidad de Argelia hacia las autoridades de transición de Malí, miembro central de la AES. Sin embargo, Aboubakar Alassane, de la Organización de los Pueblos de África Occidental (WAPO), en diálogo con People Dispatch, plantea la situación de manera diferente. Argumenta que «la lucha contra el terrorismo, lamentablemente, pasa por Argel en el Sahel», destacando la dilatada experiencia de Argelia en contrainsurgencia y su peso estratégico en el norte y el oeste de África. Él vincula esto además con la creciente presencia de Rusia, sugiriendo que Argel y Moscú siguen siendo puntos de referencia geopolíticos clave para los regímenes del Sahel que buscan alternativas a los marcos de seguridad occidentales.
La reciente cumbre de la Unión Africana en Adís Abeba destacó un renovado énfasis en las «soluciones africanas a los problemas africanos». Para quienes defienden las relaciones entre Níger y Argelia, esto representa una oportunidad; argumentan que la AES no puede permitirse el aislamiento si el impulso diplomático continental se orienta hacia acuerdos negociados, como señala Alassane. Y, lo que es más importante, Níger sigue anclado en lo que presenta como una auténtica lucha por la soberanía en la Alianza del Sahel.
Fuente: Peoples Dispatch
[Traducción, Jesús Esteibarlanda]
[CIDAF-UCM]


