
El papa León XIV nos anima a cultivar una paz “desarmada y desarmante”, en su mensaje del primer día del año. La paz auténtica existe, en la mayoría de nuestras familias y comunidades para iluminar y ensanchar la inteligencia, resistiendo a toda violencia. Si la paz no es una realidad experimentada en nuestras familias y sociedades, para custodiar y cultivar la convivencia, la agresividad se difunde en la vida doméstica y en la vida pública.
No es casual que los repetidos llamamientos a incrementar el gasto militar y las decisiones que esto conlleva sean presentados por muchos gobernantes con la justificación del peligro respecto a los otros. En efecto, la fuerza disuasiva del poder y, en particular, de la disuasión nuclear, encarnan la irracionalidad de una relación entre pueblos basada no en el derecho, la justicia y la confianza, sino en el miedo y en el dominio de la fuerza. Esta es la mentalidad dominante hoy entre los gobernantes poderosos. El control por la fuerza, predominante entre los animales, también se da entre los seres humanos. Hoy, la justicia y la dignidad humana están más expuestas que nunca a los desequilibrios de poder entre los más fuertes.
En el curso del 2024 los gastos militares a nivel mundial aumentaron un 9,4 % respecto al año anterior, confirmando la tendencia ininterrumpida desde hace diez años y alcanzando la cifra de 2.718 billones de dólares, es decir, el 2,5 % del PIB mundial
En todo el mundo es deseable «que cada comunidad se convierta en una “casa de paz”, donde aprendamos a desactivar la hostilidad mediante el diálogo, donde se practique la justicia y se preserve el perdón”.
“Que este sea un fruto del Jubileo de la Esperanza, que ha impulsado a millones de seres humanos a redescubrirse peregrinos y a comenzar en sí mismos ese desarme del corazón, de la mente y de la vida al que Dios no tardará en responder cumpliendo sus promesas: Él será juez entre las naciones y árbitro de pueblos numerosos. Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas. No levantará la espada una nación contra otra ni se adiestrarán más para la guerra. ¡Ven, casa de Jacob, y caminemos a la luz del Señor”
La Paz real es personal y camino social. Las poblaciones de muchos países, con la República Democrática del Congo (RDC), Sudán, Etiopía, Ucrania, Venezuela, etc., no se benefician en absoluto del saqueo sistemático de la riqueza nacional por parte sus propias autoridades y de los Estados poderosos extranjeros. Quien se acuerda de los siete millones de desplazados internos en la región del Kivu (RDC), que intentan sobrevivir en condiciones indescriptibles, completamente ignorados por el resto del mundo. Sin embargo, hasta los desplazados viven la Navidad en una profunda solidaridad. La solidaridad es más fructífera que la división y el compartir es mayor que el saqueo.
Os deseamos un 2026 lleno de paz y de felicidad.
CIDAF-UCM
