Sudáfrica desplegó un amplio operativo policial este 30 de junio para contener las protestas convocadas por grupos antiinmigrantes que fijaron, de manera no oficial, esa fecha como límite para que los extranjeros indocumentados abandonaran el país. La movilización ha provocado la salida de miles de migrantes, principalmente de Malaui, Zimbabue, Mozambique, Etiopía y Uganda, cuyos gobiernos han organizado operativos de repatriación.

Las autoridades reforzaron la seguridad en ciudades como Johannesburgo, Durban y Ciudad del Cabo para prevenir episodios de violencia y saqueos, mientras numerosos migrantes buscaron refugio o asistencia para regresar a sus países. En las últimas semanas, al menos cuatro personas extranjeras han muerto en ataques relacionados con la creciente tensión xenófoba.

Las manifestaciones son impulsadas por una coalición de pequeños partidos y grupos ciudadanos que responsabilizan a los inmigrantes indocumentados de problemas como el desempleo y la delincuencia. Sin embargo, los analistas consideran que la campaña ha sido utilizada con fines políticos de cara a las elecciones locales de noviembre, atribuyendo la crisis a problemas de gobernanza, corrupción y mala gestión.

El gobierno del presidente Cyril Ramaphosa ha anunciadò medidas más estrictas contra la inmigración irregular y ha realizado un llamamiento a mantener la calma para evitar una repetición de los violentos disturbios registrados en 2021 y de los ataques xenófobos ocurridos en años anteriores. Las autoridades de la provincia de KwaZulu-Natal advirtieron que no permitirán nuevos episodios de violencia, mientras organizaciones y gobiernos africanos continúan coordinando la evacuación de miles de ciudadanos afectados.

Fuente: African News

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