Al Qaeda y el Estado Islámico, las dos internacionales yihadistas, compiten entre sí y con los gobiernos locales por el control del territorio, los recursos y rutas terrestres, desde Malí hasta Nigeria.
Durante décadas ha existido terrorismo en el Sahel, pero últimamente se está incrementando a marchas forzadas. Los cambios en las políticas de los países que componen el Sahel están generando una gran inestabilidad política y social. Esta situación está siendo aprovechada por organizaciones terroristas yihadistas, como Al Qaeda y el Estado Islámico, para elaborar un plan estratégico.
Estamos ante una nueva planificación para luchar no sólo por la creación de un Estado califal, sino también por el control del terrorismo yihadista salafista global, lo que está provocando enfrentamientos armados entre ambas organizaciones armadas.
Según Francisco José Megías Uceda, analista de Inteligencia, se está dando un cambio estratégico del terrorismo yihadista en el Sahel, con la ambición de controlar todo el yihadismo salafista.
A finales del año 2006, se formó en Argelia “Al Qaeda del Magreb islámico”, (AQMI) con la fusión del GSPC (grupo salafista) con Al Qaeda. Desde ese momento, los objetivos principales y estratégicos de la nueva formación yihadista fueron incidir sobre las comunidades norteafricanas y desestabilizar los regímenes políticos de los países de la región. Las acciones o actividades que AQMI realizaba, no sólo afectaban al territorio argelino y amplios territorios del Sahel, sino que implicaba incluso la expulsión de europeos involucrados en lucrativas actividades de la región.
En la actualidad, la estrategia planteada por AQMI sigue siendo la de establecer su dominio sobre esos territorios para asentar su santuario y refugio. Al mismo tiempo, quiere lograr una seguridad que le permita estar a salvo de la presión que ejercen las Fuerzas de Seguridad Argelinas y las Fuerzas Internacionales y desde la cual intentar provocar su completa inhibición y retirada. Durante un largo periodo de tiempo, AQMI se estableció en la zona del Sahel, desarrollando su estrategia yihadista.
En 2012, y tras una serie de acontecimientos que dieron lugar a una sublevación tuareg y seguida de un golpe de estado en Malí, AQMI aprovechó la desestabilización política de dicho país para invadir los territorios de su zona norte. Como consecuencia nacieron nuevos grupos terroristas yihadistas en ella, los cuales se unen expresando su lealtad a Al Qaeda, con el objetivo estratégico de instaurar un Estado yihadista califal en la zona y alcanzar el control del yihadismo salafista global. El salafismo yihadista es una corriente ideológica radical del islam suní que busca restaurar un estado islámico puro (el Califato) mediante la imposición estricta de la ley islámica o sharia.
Desde ese momento y hasta la actualidad, y tras los acontecimientos surgidos en estos últimos años en otros lugares del mundo, la zona del Sahel se ha convertido en un anhelado objetivo para otros grupos terroristas de carácter islamista radical como Daesh y Boko Haram.
CIDAF-UCM
