
Muchos países de África han adoptado políticas de educación básica universal en las últimas décadas. En Uganda, por ejemplo, ya gozan de educación básica y gratuita desde hace unos 25 años, pero sin los medios y personal necesario para implementarla eficazmente. Datos recientes revelan que en África más de 100 millones de niños y adolescentes siguen sin asistir a la escuela, de una población potencial total de 469 millones. La calidad de la educación pública ha bajado, por falta de salarios justos, medios disponibles y profesores suficientes.
Las últimas estadísticas indican que, tras varios años de avances, la situación se está deteriorando. Moses Ngware, Investigador científico sénior y jefe de la unidad de investigación sobre educación y empoderamiento juvenil en el Centro Africano de Investigación sobre Población y Salud, y sus colaboradores han llevado a cabo recientemente un análisis de las tendencias de los últimos 25 años.
África se encuentra atrapada en las manos de una gobernanza poco profesional y responsable. La gobernanza desempeña un papel fundamental en la educación y en el desarrollo, pero los avances en este ámbito han sido lentos en el África subsahariana durante las últimas dos décadas. Esto afecta a muchos aspectos de la vida familiar y social, de la educación y la sanidad, del bienestar y la libertad política hasta el crecimiento económico.
A pesar de contar con abundantes recursos naturales y una población joven, 32 de los 46 países clasificados actualmente por la ONU como menos adelantados se encuentran en el África subsahariana. Que un país sea rico o pobre, con educación y sanidad eficaces, depende, ante todo, de la calidad de su gobernanza, de sus instituciones, de las normas que rigen el funcionamiento de la economía y de los incentivos con oportunidades que motivan a las personas a participar en el mercado laboral formal y a pagar impuestos para los servicios del bien común.
La agricultura es el motor de África. Más del 60 % de los hogares africanos dependen directa o indirectamente de la tierra para su sustento. Además, el continente cuenta con casi el 60 % de la tierra cultivable sin explotar del mundo. Sin embargo, la agricultura es un sector frágil. Tiene que hacer frente al cambio climático, la volatilidad de los mercados, la precariedad de las infraestructuras y la presión demográfica. Abordar estos retos requiere políticas responsables y justas que posibiliten la inversión y la mejora de los servicios básicos en toda sociedad, como la paz, la sanidad, educación y desarrollo sostenible. También requiere ciencia, tecnología e investigación de alta calidad.
Pocos gobiernos se preguntan porqué 100 millones de niños no atienden a la educación universal en África, aunque en principio sea gratuita, aunque en realidad no lo es, ni gratuita, ni universal, ni suficientemente apoyada con medios, facilidades y profesores adecuados. De nuevo volvemos al reto fundamental: disponemos de los medios necesarios para una educación, sanidad y servicios de calidad, pero nos falta una buena gestión con políticas para el bien común.
CIDAF-UCM
