Halima Lakhmissi, ingeniera agrónoma, considera que el árbol de argán es más que una fuente de aceite. Para la especialista, la planta es un “ecosistema excepcional, una red de seguridad para las comunidades rurales y una defensa contra el cambio climático”.
Lakhmissi trabaja en la Agencia Nacional para el Desarrollo de las Zonas de Oasis y el Árbol de Argán (ANDZOA) desde 2012 y en la actualidad se dedica a supervisar la cadena de valor del argán. Durante la Feria Internacional del Árbol de Argán en Agadir, explicó “cómo un árbol conecta el medio ambiente, la economía y la vida de las mujeres”. Es bueno para el medioambiente porque protege de la desertificación, y “ayudan a que el agua de lluvia recargue las aguas subterráneas”, al igual que para la acción climática. Al mismo tiempo, tiene efectos positivos para la belleza y nutrición, además, ha “transformado las regiones productoras”.
“Las mujeres siguen siendo fundamentales en esta dinámica”, en la que las que ellas dominan la recolecta del fruto y el cascar de la nuez para la elaboración de aceite para uso familiar. La agroingeniera alegó que “las mujeres son el eslabón más importante de la cadena de valor”, aunque ahora los hombres participen más en el proceso y comercialización del producto.
La prolongada sequía que afecta a Marruecos desde 2018 ha reducido significativamente las cosechas y provocado un aumento en los precios de los alimentos. Como respuesta, ANDZOA ha comenzado a plantar 10.000 hectáreas de arboledas de argán, con el objetivo de aumentar la producción y proteger los suelos. Además, la Feria Internacional del Árbol de Argán sirve como una herramienta clave para las cooperativas.
Lakhmissi resaltó la importancia cultural y social del árbol:
“El árbol de argán ocupa un lugar especial para los marroquíes. Tiene dimensiones sociales, ambientales y económicas. Proteger este árbol significa proteger a quienes dependen de él. Su futuro es nuestra responsabilidad compartida”.
Fuentes: Morocco World News
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