Hasta la mitad de los alimentos de ayuda que iban destinados a los somalíes más necesitados son normalmente desviados, según un informe de las Naciones Unidas.
El informe del grupo de monitorización de las Naciones Unidas en Somalia, originalmente encargado del seguimiento de las violaciones del embargo de armas, es muy crítico con el organismo mundial de alimentación, el Programa Mundial de Alimentos, WFP, y ha condenado la existencia de facto de un cartel de distribuidores.
El informe, que fue presentado ante el comité sancionador del Consejo de Seguridad, dice que mientras el acceso a los contratos con el WFP, en teoría, debería estar sujeto a licitación, en la práctica “apenas hay, si es que hay alguna, posibilidad de competencia”.
“Investigaciones preliminares del grupo de monitorización indican la existencia de un cartel de facto, caracterizado por procedimientos irregulares en la adjudicación de contratos, por la oficina del WFP del país, prácticas discriminatorias y tratamiento preferencial”, afirma el informe.
El grupo averiguó que los contratos de transporte del WFP son la fuente principal de ingresos en Somalia, y que sólo tres contratistas reciben el 80 % de ese negocio.
El informe señala que la gran mayoría de la ayuda humanitaria al problemático país del cuerno de África, consiste en ayuda alimentaria, la mayor parte de la cual es proporcionada por el WFP.
En 2009, representó el 60 % del total del presupuesto de la ayuda de la ONU, 485 millones de dólares.
El informe explica que como el WFP requiere que los socios de implementación certifiquen el reparto de los alimentos, a menudo estos se ponen de acuerdo con los transportistas y otros agentes, para desviar la ayuda y repartir las ganancias.
“Los porcentajes varían, pero algunas fuentes entrevistadas por el grupo describen una división aproximada de 30 % para el socio de implementación y el personal local del WFP, un 10 % para el transportista y entre un 5 y un 10 % para el grupo armado que controla la zona”, aseguran. “La remesa restante es distribuida entre la población receptora”.
A finales del mes pasado, el grupo insurgente inspirado en Al Qaeda, Al Shabaab, que controla el 80 % del país, prohibió las operaciones del WFP en Somalia.
En enero, la Agencia de alimentos había anunciado la suspensión de sus operaciones en el sur de Somalia, alegando meses de ataques y extorsión por parte de los insurgentes.
(IOL, 10-03-10)