Sudáfrica atraviesa una crisis educativa que afecta tanto a los primeros años de formación como a las aulas públicas del país. En los numerosos Centros de Desarrollo de la Primera Infancia (ECD) de la provincia de North West se opera en condiciones críticas tras pasar meses sin recibir la financiación estatal que sostiene sus servicios. En esta región, varios centros confirman que no han recibido fondos durante todo el año, lo que ha dejado a los profesores de Grado R (último año de educación preescolar) trabajando sin salario desde marzo. Las consecuencias ya son visibles: renuncias de personal, interrupción de los alimentos diarios para los niños y presupuestos completamente agotados. Algunos centros funcionan únicamente gracias a directores que han asumido la labor docente o a personal externo que cubren aulas para evitar cierres inmediatos.
La indignación pública aumentó cuando trascendió que el Departamento Provincial de Educación planea destinar alrededor de un millón de rands sudafricanos (unos 50.300 €) a un evento para anunciar los resultados finales de secundaria, mientras decenas de centros esenciales luchan por sobrevivir. Para Annah Fourie, presidenta de la Asociación Sudafricana para el Desarrollo de la Primera Infancia, el escenario es crítico y podrían cerrarse numerosos centros si no hay una intervención urgente.
A esta situación se suma que más de 32.000 educadores dejaron las escuelas públicas en los últimos cinco años. La mayoría fueron renuncias motivadas por jubilaciones, migración, cambios de carrera o el creciente agotamiento laboral. El promedio supera los 6.000 docentes menos por año, una tendencia que compromete la estabilidad del sistema educativo.
Fuentes: IOL – Joburg Etc
[CIDAF-UCM]
