Siddis de India, por Ramón Echeverría

23/02/2023 | Bitácora africana

Zapeando en internet, he encontrado lo que para mí, que viví 14 años en África Oriental, es una auténtica perla. Sayan Dey es un joven indio originario de West Bengal. Investigador titular en el “Tubman Institute of Research on Africa and its Diasporas”, de la Universidad de York (Canadá), es también investigador postdoctoral en el “Wits Centre for Diversity Studies”, de la Universidad de Witwatersrand, Johannesburgo (Sudáfrica). Acaba de publicar (The Conversation, 2 de febrero) “The incredible story of how East African culture shaped the music of a state in India” (La increíble historia de cómo la cultura de África Oriental dio forma a la música de un estado en la India). Sayan Day describe en su artículo las diferentes formas de “dhamaal” (no confundir con la película del mismo nombre del director indio Indra Kumar), baile a la vez folclórico y místico (sufí) de los Siddi de Gujarat. Los Siddi, conocidos también como “Habshi” (del árabe Habish, abisinio), y como “Sheedi” en Paquistán, constituyen una diminuta minoría étnica afroindia presente en Paquistán y en los estados indios de Gujarat, Maharashtre, Telangana y Kamataka, en la costa occidental y en la meseta del Decán del subcontinente indio.

El trasiego entre la India y África Oriental tiene una larga historia. Excavaciones arqueológicas han evidenciado que ya en el siglo III a.C. Omán comerciaba con la India. Más tarde, Omán tuvo vínculos con los estados indios en Gujarat y a lo largo de la costa de Malabar. En su apogeo en el siglo XVIII el imperio de Omán comprendía la costa de África Oriental, incluyendo Zanzíbar y zonas costeras de la India. Durante su reinado, el príncipe indio Tipu Sultan (1750-1799), que gobernó en Misore (sur de la India), envió una delegación diplomática a Omán. El Sultanato de Omán conservó hasta 1958 su soberanía sobre el puerto de Gwadar, en el actual Pakistán. La presencia portuguesa en África Oriental (En su viaje hacia la India, Vasco da Gama llegó a Mozambique, Mombasa y Malindi en 1498) potenció aún más el comercio entre los dos continentes. Está documentada desde 1100 d.C. la presencia en la India de africanos, “siddis”. Se trata de navegantes, pescadores, comerciantes y esclavos, éstos especialmente a partir del siglo XIII cuando los nawabs y sultanes de la India los importaban como esclavos y soldados.

india_mapa_physiography_cia_cc0.jpgHistóricamente, la meseta del Decán y la costa occidental de la India han sido un terreno multicultural, socialmente móvil, hacia el que numerosos pueblos han acudido en busca de comercio y conquista, y en el que también algunos siddis consiguieron triunfar. En un artículo de 2015, Courtney A. Stewart, investigador en el departamento de Arte Islámico del Museo Metropolitano de Arte, cita algunos de ellos. Malik ‘Ambar (1548-1626) nació en Etiopía. Vendido como esclavo en Bagdad, donde se convirtió al Islam, se le dio el nombre de Ambar. Conocido por su inteligencia e ingenio sobresalientes, fue comprado por el primer ministro de Ahmadabad, que era un antiguo esclavo. A la muerte de su amo, ‘Ambar fue liberado y ascendió al rango de nobleza y recibió el título de Malik («rey»). Malik ‘Ambar construyó un ejército de exesclavos africanos soldados y, tras el matrimonio de su hija con el sultán Murtaza Nizam Shah II (r. 1600-1610), se convirtió en el rey de facto en Ahmadnagar. Otro famoso fue Ikhlas Khan (m. 1656), muy influente en la corte de Bijapur. Con el nombre de Malik Raihan ‘Adil Shah, creció sirviendo al sultán Ibrahim Adil Shah II (r. 1580-1627) y alcanzó la mayoría de edad junto al hijo del sultán, el príncipe Muhammad ‘Adil Shah (r. 1627-1656). Cuando éste asumió el trono, Malik Raihan fue ascendido junto a él. Liberado de su condición de esclavo, Raihan se convirtió en comandante de las tropas y en un importante asesor del sultán. Finalmente fue nombrado gobernador de una provincia en la frontera con Golconda, y, en 1635, recibió el título de Ikhlas Khan, por el cual es conocido en la historia.

La mezcolanza de indios y africanos siddis ha hecho que la cultura y el folclore de éstos se hayan integrado cada vez más entre las ricas y variadas tradiciones de la costa occidental del subcontinente indio. En paralelo, es cada vez más difícil calcular el número actual de siddis, que, según las fuentes, podrían ser unos 25.000 en Paquistán y entre 50.000 y 250.000 en India. A pesar del esfuerzo de algunos investigadores, su existencia se está convirtiendo en un mito simplificador. Esto es lo que hace algunos años publicaba el Deccan Herald News de Bangalore, la capital del estado de Karnataka: “Se cree que aconteció una gran afluencia de Siddis a la región en el siglo XVII cuando los comerciantes de esclavos portugueses vendieron varios de ellos a los príncipes locales. Su baile y música son bastante exquisitos. Dhamal es una de esas formas de danza que refleja la pasión de los Siddis por la caza. Durante el reinado de los reyes, Dhamal fue la principal fuente de entretenimiento para los gobernantes”.

De ahí la importancia del trabajo de Sayan Day y su descripción de los “dhamaal”, para evitar que estos terminen siendo sólo “folclore”. Por lo general, las canciones y danzas Dhamaal se realizan para celebrar el aniversario del nacimiento y la muerte de los líderes espirituales. El “Baithaaki Dhamaal” se realiza en posición sentada y el “Dance Dhamaal” se realiza tanto en posición sentada como en posición de danza. Durante la interpretación del Baithaaki Dhamaal, la atención se centra más en las letras y menos en los instrumentos musicales. Durante Dance Dhamaal la atención se centra más en los sonidos de los instrumentos. Estos a menudo se tocan de una manera frenética y acompañados por movimientos de baile frenéticos. Las canciones espirituales que se cantan durante los Dhamaals se conocen como zikrs [así en el artículo de Sayan Day]. El “dhikr” es una forma de meditación y devoción musulmana. En el dhikr se repiten sea los nombres de Dios o una petición o frases tomada de los hadices y del Corán. En el sufismo este tipo de meditación puede hacerse de manera muy intensa. Claro que en las diversas tradiciones religiosas lo cortés no quita necesariamente lo valiente y también la música religiosa puede oírse en un concierto y el dhamaal de los siddis durante una fiesta popular.

Ramón Echeverría

[CIDAF-UCM]

Autor

  • Echeverría Mancho, José Ramón

    Investigador del CIDAF-UCM. A José Ramón siempre le han atraído el mestizaje, la alteridad, la periferia, la lejanía… Un poco las tiene en la sangre. Nacido en Pamplona en 1942, su madre era montañesa de Ochagavía. Su padre en cambio, aunque proveniente de Adiós, nació en Chillán, en Chile, donde el abuelo, emigrante, se había casado con una chica hija de irlandés y de india mapuche. A los cuatro años ingresó en el colegio de los Escolapios de Pamplona. Al terminar el bachiller entró en el seminario diocesano donde cursó filosofía, en una época en la que allí florecía el espíritu misionero. De sus compañeros de seminario, dos se fueron misioneros de Burgos, otros dos entraron en la HOCSA para América Latina, uno marchó como capellán de emigrantes a Alemania y cuatro, entre ellos José Ramón, entraron en los Padres Blancos. De los Padres Blancos, según dice Ramón, lo que más le atraía eran su especialización africana y el que trabajasen siempre en equipos internacionales.

    Ha pasado 15 años en África Oriental, enseñando y colaborando con las iglesias locales. De esa época data el trabajo del que más orgulloso se siente, un pequeño texto de 25 páginas en swahili, “Miwani ya kusomea Biblia”, traducido más tarde al francés y al castellano, “Gafas con las que leer la Biblia”.

    Entre 1986 y 1992 dirigió el Centro de Información y documentación Africana (CIDAF), actual Fundación Sur, Haciendo de obligación devoción, aprovechó para viajar por África, dando charlas, cursos de Biblia y ejercicios espirituales, pero sobre todo asimilando el hecho innegable de que África son muchas “Áfricas”… Una vez terminada su estancia en Madrid, vivió en Túnez y en el Magreb hasta julio del 2015. “Como somos pocos”, dice José Ramón, “nos toca llevar varios sombreros”. Dirigió el Institut de Belles Lettres Arabes (IBLA), fue vicario general durante 11 años, y párroco casi todo el tiempo. El mestizaje como esperanza de futuro y la intimidad de una comunidad cristiana minoritaria son las mejores impresiones de esa época.

    Es colaboradorm de “Villa Teresita”, en Pamplona, dando clases de castellano a un grupo de africanas y participa en el programa de formación de "Capuchinos Pamplona".

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