El Informe sobre la Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2026 de las Naciones Unidas revela que la economía global, al comenzar 2026, exhibe una resiliencia notable, aunque no exenta de desafíos significativos. Tras un crecimiento del 2,8 % en 2025, se anticipa un ligero descenso al 2,7 % para este año. Esta estabilidad, a pesar de las fricciones comerciales, incertidumbres políticas y tensiones geopolíticas, es un espejo de la continua expansión del comercio internacional. Sin embargo, la sostenibilidad de esta resiliencia se ve afectada por decisiones políticas que moldean las condiciones de comercio y finanzas.
A pesar del crecimiento global, la situación es preocupante. Hay una fragilidad subyacente en la economía internacional, marcada por desigualdades que limitan el desarrollo. El crecimiento del ingreso per cápita en países en desarrollo, especialmente los más vulnerables, es insuficiente para enfrentar la pobreza. Las presiones del costo de vida continúan, con el aumento de los precios que supera los incrementos salariales, creando un deterioro del nivel de vida para muchos hogares.
Financiación adecuada para el desarrollo
Las restricciones fiscales son una preocupación creciente. El servicio de la deuda absorbe una mayor parte de los presupuestos, limitando los recursos disponibles para educación, salud y resiliencia climática. A su vez, el aumento del gasto militar está frenando las inversiones en sectores clave que impulsan el desarrollo a largo plazo. La necesidad de ajustes en las economías en desarrollo, agravada por altos costos de endeudamiento, está poniendo en riesgo la inversión en momentos críticos.
La falta de financiamiento y capacidad en muchos países en desarrollo limita su participación en las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial y la energía limpia, ampliando aún más las brechas existentes. Este fenómeno resalta la importancia de políticas adecuadas y cooperación internacional, necesarias para garantizar que estas tecnologías sean accesibles y beneficien a una mayor parte de la población global.
Incertidumbre y cambio climático
La incertidumbre es un factor predominante que afecta el impulso económico global. Aunque el comercio muestra resiliencia, la volatilidad financiera y la fragmentación de bloques económicos están erosionando la confianza de los inversores. A medida que las tensiones globales aumentan, el informe advierte sobre los riesgos que enfrenta el comercio mundial, lo que podría llevar a una desaceleración.
En el plano climático, las proyecciones son alarmantes. El año 2025 alcanzó niveles récord de emisiones de carbono, con eventos climáticos extremos que impactan negativamente la economía y la calidad de vida en varias regiones. La dependencia del crecimiento en la producción intensiva en carbono es insostenible y pone en peligro la prosperidad futura, lo que subraya la necesidad de una transición al desarrollo sostenible.
Transformar la resiliencia en progreso sostenible
A pesar de los desafíos, hay motivos para un optimismo cauteloso. Recientes acuerdos multilaterales apuntan a revitalizar la cooperación internacional. Iniciativas como el Compromiso de Sevilla y el Paquete de Belém buscan fortalecer la red de seguridad financiera global, promover el acceso a financiamiento a largo plazo y priorizar la equidad y sostenibilidad en las políticas mundiales. Sin embargo, será crucial que estos compromisos se traduzcan en acciones concretas que beneficien a los países menos adelantados para asegurar un crecimiento inclusivo.
La clave para 2026 será la transformación de la resiliencia a corto plazo en progresos sostenibles. Esto implica no solo enfrentar los desafíos actuales, sino también trabajar hacia un futuro que sea inclusivo, justo y compartido. La verdadera prueba será la capacidad de la comunidad internacional para colaborar y empoderar a aquellos que más lo necesitan, asegurando así que los logros económicos no dejen a nadie atrás.
Fuente: ONU Comercio y Desarrollo
[CIDAF-UCM]


