Munira había cursado sus estudios primarios en una de nuestras escuelas. A menudo, a partir de estos primeros contactos, se crean relaciones, amistades que duran después toda la vida. Cuando yo conocí a Munira casada y con hijos, ella tenia la costumbre de venir a vernos la víspera o el día mismo de Navidad. Visita rápida, pero significativa. Nos traía un delicioso postre, pero quizás lo que es mas importante es que venia acompañada de una de sus hijas pequeñas.
Un día nos explico porque no venia sola. No recuerdo exactamente sus palabras pero el sentido de lo que dijo si: “quiero que mis hijos se acostumbren desde pequeños a conocer y respetar la diversidad de modos de vivir, de costumbres e incluso de creencias…”
En estas pasadas semanas de Octubre y mes de las primeras elecciones democráticas , he pensado en en Munira y en las muchas “muniras “ que hay en Túnez.


