Desde hoy el centro de Monrovia es zona prohibida para las motocicletas-taxi, uno de los medios de transporte más populares en la capital de Liberia. “Era hora”, dice a la MISNA la hermana Bárbara Brilliant, una religiosa franciscana que vive en la ciudad desde hace más de 30 años. “La seguridad –señala la religiosa– es más importante que llegar al trabajo en horario”.
Las nuevas disposiciones fueron anunciadas por la radio nacional. Los motociclistas que sean atrapados in fraganti recorriendo calles vedadas, corren peligro de la retirada del vehículo y de una multa de 200 dólares. Según la hermana Bárbara, el gobierno se vio obligado a actuar por el alto número de accidentes. “La mayoría de los moto-taxistas –dice la misionera– no están registrados, no tienen seguro, no respetan las normas de tránsito y llevan hasta tres clientes por vez”.
El problema ahora es lograr que miles de personas logren llegar al trabajo a la hora. Monrovia es una ciudad de más de un millón de habitantes, pero los autobuses pasan con poca frecuencia y no hay una línea de trenes metropolitanos. “La única solución –dice la hermana Bárbara– sería la de apostar por los taxis tradicionales, que hasta ayer incluso eran más baratos que las motocicletas porque no pueden hacer slalom y deben respetar el tráfico”.
MISNA