Según fuentes locales, “una confrontación muy sangrienta” podría involucrar próximamente a Etiopía y Eritrea. Las mismas fuentes aseguran que las tensiones continúan aumentando en la región del Tigray tras una división interna en el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), que llevó a una facción rebelde del grupo a tomar el control de la ciudad de Adigrat, cerca de la frontera con Eritrea, el pasado 11 de marzo, y señalan que “la inestabilidad en nuestra región persiste, las tensiones entre Etiopía y Eritrea están aumentando y el país podría verse envuelto en una confrontación muy sangrienta”.
Según un informe de la Agencia Fides, el frágil acuerdo de paz firmado en Pretoria en 2022 entre el gobierno de Adís Abeba y representantes del TPLF parece estar desmoronándose en medio de una renovada ola de violencia e inestabilidad. La Agencia Fides afirma que la situación plantea un riesgo creciente de sumir al norte de Etiopía nuevamente en una guerra civil.
En un informe de Reuters del 13 de marzo, el general Tsadkan Gebretensae, vicepresidente de la administración interina de la región de Tigray declaró: «En cualquier momento, la guerra entre Etiopía y Eritrea podría estallar».
El temor a una nueva ola de violencia está vinculado a la división en el TPLF, el partido que luchó contra el ejército federal etíope durante la guerra de dos años y que dirige la administración interina de Tigray tras la guerra.
Durante la guerra, las fuerzas eritreas cruzaron la frontera hacia la región de Tigray y lucharon en apoyo del ejército federal etíope contra las fuerzas del TPLF.
Según un informe de Reuters del 13 de marzo «el acuerdo de paz firmado en noviembre de 2022 abrió una brecha entre Etiopía y Eritrea, que no participó en las negociaciones. El temor a un nuevo conflicto está vinculado a la división del TPLF el año pasado en una facción que ahora administra Tigray con la aprobación del gobierno federal etíope y otra que se opone a él”. La agencia también informaba el 11 de marzo que la facción disidente del TPLF tomó Adigrat, acusando a los líderes de Tigray de “traicionar los intereses tigrayanos, mientras que el gobierno interino acusa a los disidentes de colaborar con Eritrea”.
La toma de Adigrat se produjo tras la toma de “oficinas clave y una emisora de radio en la capital regional, Mekelle”, según un informe de BBC News del 14 de marzo.
En un informe de Reuters del 12 de marzo se cita al jefe del gobierno interino de Tigray, Getachew Reda, solicitando el apoyo del gobierno etíope contra los disidentes, quienes desde entonces han negado cualquier vínculo con Eritrea.
El 16 de marzo, Modern Diplomacy informó que “una guerra entre Etiopía y Eritrea desataría una polémica regional, desestabilizando aún más un panorama ya de por sí inestable”, considerando las guerras civiles en Sudán y Sudán del Sur.
Fuente: ACI Africa
[Traducción y edición, Jesús Zubiría]
[CIDAF-UCM]