Los analistas de seguridad de Sudáfrica se preguntan si es necesario reconsiderar la continuación de la Operación Copper, una misión sudafricana antipiratería en el Canal de Mozambique. Este operativo fue puesto en marcha en 2011, tras el secuestro de un pesquero mozambiqueño, con el objetivo de contrarrestar la amenaza percibida de la piratería somalí, que se expandía hacia el sur y perturbaba el comercio y la seguridad regionales.
Timothy Walker, Investigador del Instituto de Estudios de Seguridad de Pretoria (ISS), sostiene que si bien la operación inicialmente reflejó el papel de Sudáfrica como líder en seguridad regional e implicó patrullas navales constantes, la piratería en la zona prácticamente ha desaparecido desde hace más de una década. Además, la Armada sudafricana ha carecido de los recursos necesarios para mantener una presencia significativa durante varios años, sin buques desplegados desde 2022 debido a problemas de mantenimiento y capacidad.
Walker cuestiona las afirmaciones de que la Operación Copper por sí sola disuadió la piratería, señalando que la criminalidad no reapareció ni siquiera durante los períodos en que las patrullas navales sudafricanas estuvieron ausentes. Si bien la misión aportó beneficios como experiencia operativa y como un compromiso de Sudáfrica con la seguridad marítima, estos logros se han obtenido a un costo significativo y no se han traducido en un esfuerzo regional verdaderamente compartido.
El investigador del ISS concluye que la Operación Copper parece estar cada vez más desvinculada de su propósito original, pudiendo mantenerse más por la inercia política e institucional que por una necesidad real de seguridad. Walker considera que para que se produzca una continuación sería necesario una justificación clara, una mayor transparencia y una evaluación de la verdadera eficacia del operativo.
Fuente: Instituto de Estudios de Seguridad (ISS)
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