Casi 35 millones de nigerianos corren el riesgo de padecer hambre en 2026, incluidos 3 millones de niños que “sufren desnutrición severa”, según informó la Organización de las Naciones Unidas tras el colapso de los fondos globales destinados a la ayuda humanitaria.
Mohamed Malick Fall, coordinador residente y humanitario de la ONU, afirmó durante la presentación del plan humanitario para 2026 que “el modelo de ayuda, liderado por el extranjero y que durante mucho tiempo ha predominado en Nigeria, ya no es sostenible y que las necesidades del país han aumentado”, especialmente tras la reducción de la financiación y por las condiciones en el noreste del país, agravadas por el conflicto. En esa región, el aumento de “atentados suicidas” y “ataques generalizados” provocó la muerte de hasta “4.000 personas en los primeros ocho meses de 2025”.
De cara a 2026, la ONU sólo podrá movilizar “516 millones de dólares para brindar ayuda vital a 2,5 millones de personas”, una cifra inferior a la de 2025, cuando la asistencia alcanzó a 3,6 millones de personas, unos niveles que ya entonces eran bajos en comparación con 2024. Detrás de estos números no hay solo estadísticas, sino millones de personas cuyo presente y futuro están en riesgo.
Malick Fall añadió que la ONU no tuvo otra opción que centrarse en los casos en los que las vidas estén realmente en peligro, debido a la “disminución de la financiación”, una decisión que, sin embargo, puede empujar a personas vulnerables a necesitar una ayuda aún mayor. Los recortes del último año llevaron al Programa Mundial de Alimentos a advertir que millones de personas en Nigeria podrían pasar hambre, después de que sus fondos se agotaran en diciembre y la agencia se viera obligada a reducir la ayuda a más de 300.000 niños.
Más allá de la ayuda internacional, Nigeria ha incrementado su implicación en la respuesta a la crisis en los últimos meses, con medidas como “la financiación local para el apoyo alimentario durante la temporada de escasez y la alerta temprana ante inundaciones”.
Fuentes: Reuters – La Jornada
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