El M23 afirmó haber tomado el control de Uvira durante la semana del 8 al 14 de diciembre, tras una rápida ofensiva que comenzó a principios de diciembre. Según autoridades locales más de 400 personas han muerto y alrededor de 200.000 han sido desplazadas.
Esta última ofensiva se produjo a pesar del acuerdo de paz negociado en Estados Unidos, que no incluyó al M23. Si bien Ruanda ha acordado suspender el apoyo a los grupos armados y ayudar a poner fin a las hostilidades, tanto el Congo como los rebeldes se acusan mutuamente de violar acuerdos previos de alto el fuego.
El avance de los rebeldes ha acercado el conflicto al vecino Burundi, lo que aumenta el temor a una escalada regional más amplia. El 12 de diciembre Estados Unidos acusó a Ruanda de violar el acuerdo de paz al respaldar una nueva ofensiva rebelde, y advirtió que se tomarían medidas contra quienes socavaran el acuerdo, sin precisar el tenor de esas medidas.
Bajo la presión y amenaza estadounidense, el M23 ha declarado haber accedido a la solicitud de Estados Unidos para retirarse de la ciudad de Uvira, al mismo tiempo que ha exigido la implementación de medidas adecuadas para gestionar la ciudad. Estas medidas incluyen la desmilitarización de la ciudad, la protección de su población e infraestructuras y la supervisión del alto el fuego por una fuerza neutral.
El anuncio del M23 es considerado como un avance significativo en el prolongado conflicto en el este de la República Democrática, aunque persisten serias dudas sobre su efectividad, vistos los nulos resultados de previos acuerdos y anuncios similares.
Fuentes: AllAfrica – africanews
[Traducción y edición, Jesús Zubiría]
[CIDAF-UCM]


