Lo que la operación de Estados Unidos en Venezuela enseña a los países africanos

9/02/2026 | Opinión

Paul-Simon Handy expone en el artículo titulado Lessons for Africa from US military action in Venezuela, publicado en ISS Africa, una interesante reflexión acerca de las lecciones que debe extraer el continente africano de lo ocurrido entre Estados Unidos (EE. UU.) y Venezuela para protegerse y reducir su vulnerabilidad ante un contexto internacional tenso y cada vez más polarizado. 

Handy comienza relatando la reacción de distintos países de África ante la intervención estadounidense en Venezuela a principios de este año, cuando Nicolás Maduro fue capturado por las fuerzas del país. Plasma una sensación común de indignación e intranquilidad ante este suceso, ligada en parte a la historia de estos países, marcada por un constante intervencionismo extranjero. Pone el ejemplo del discurso de países como Sudáfrica, Ghana o Chad, que han expresado su indignación ante la quiebra del derecho internacional y el respeto a la Carta de las Naciones Unidas al intervenir por la fuerza en un país extranjero y soberano. Alegan, además, que esta situación les recuerda al intervencionismo extranjero llevado en África para la obtención de recursos, pero con la excusa de brindar seguridad a estos países. 

La Unión Africana (UA) también se ha pronunciado al respecto, alegando que ante estas situaciones hay que recurrir al diálogo con los propios afectados, en este caso los venezolanos, y se debe en todo caso respetar el derecho internacional y la paz, la estabilidad e integridad territorial de Venezuela. Todo esto, en definitiva, como expone Handy, tiene que ver con “rechazar la normalización de un cambio de régimen por la fuerza, independientemente del objetivo o la justificación”.

El autor encuentra que ante esta situación aparecen dos preguntas clave para el continente africano: por un lado, ¿cómo es posible proteger la soberanía en un sistema que se ordena en base al poder? Por otro lado, ¿en qué manera la alineación de África con Rusia y China podría disuadir la intervención unilateral de EEUU? Al poner ambas preguntas a dialogar, termina concluyendo que, actualmente el peso del apoyo económico y diplomático que puedan brindar estos países, o en general cualquier otro tipo de colaboración diplomática, como pueden ser los BRICS o la cooperación Sur-Sur, quedan al final del día neutralizados por la clara superioridad del ejército estadounidense. 

Consecuentemente, concluye que lo que es necesario es trabajar en la seguridad de los países, en este caso africanos, para no estar expuestos a peligros similares a lo ocurrido en Venezuela. Para ello, habla de la importancia de la legitimidad democrática del país, algo de lo que carecían tanto Venezuela como Irán, por ejemplo. Por lo tanto, la argumentación central de Handy en este artículo es que si estos países hubiesen contado con un gobierno legítimamente electo, su vulnerabilidad ante la intervención de Estados Unidos habría sido menor. Además, en base a esto, recalca cómo la seguridad de los países africanos no se lograría con un aumento de la militarización, pues eso aumentaría la coerción y el autoritarismo, fomentando una pérdida de credibilidad y apoyo ciudadano, que en última instancia les volvería más vulnerables, como en los ejemplos mencionados anteriormente. 

Por esto mismo, como respuesta a la reflexión desarrollada a lo largo del artículo, Handy propone que lo importante es reforzar el multilateralismo africano, aprovechar la situación que atraviesa actualmente la UA para redefinir los principios que la rigen; reafirmar valores de soberanía, legitimidad y orden constitucional, y lograr construir gobiernos de una mayor credibilidad y apoyo tanto interno como global, pues es lo único que podrá en cierta medida protegerles de las amenazas de potencias extranjeras.

Fuente: ISS

[CIDAF-UCM]

 

 

 

Autor

  • Estudiante de Sociología y Relaciones Internacionales y Experta en Desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid. Sus intereses académicos se ven motivados por un fuerte compromiso social y político, especialmente respecto a las dinámicas sociales y culturales del continente africano, así como respecto a los retos geopolíticos contemporáneos. Además, busca mantener siempre una mirada crítica ante las actuales formas de dominación y necolonialismo.

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