La violencia policial en Kenia y su legado de impunidad

25/01/2026 | Crónicas y reportajes

La violencia policial en Kenia no es un fenómeno aislado ni reciente. Se trata de una práctica arraigada en la historia del país y reforzada por fallas estructurales que, con el paso del tiempo, han debilitado la relación entre las fuerzas de seguridad y la ciudadanía. El origen del problema se remonta al periodo colonial británico, cuando la policía fue creada para proteger los intereses del poder colonial, no para servir a la población. Tras la independencia, esta lógica no desapareció. Los sucesivos gobiernos utilizaron a la policía como un instrumento político. Durante el mandato de Jomo Kenyatta, por ejemplo, las fuerzas de seguridad reprimieron protestas opositoras, como ocurrió en la masacre de Kisumu en 1969, donde murieron al menos 11 personas. Su sucesor, Daniel arap Moi, profundizó este patrón al emplear a la policía para reprimir, torturar y eliminar a sus adversarios.

Aunque su función oficial es prevenir e investigar delitos, en la práctica la policía keniana opera como una fuerza de carácter paramilitar, entrenada para confrontar al enemigo más que para proteger a los civiles. Esta mentalidad se ve reforzada por un proceso de reclutamiento deficiente, marcado por la corrupción, el favoritismo y la discriminación étnica. Además, la selección prioriza la condición física, sin evaluar la estabilidad emocional o psicológica de los aspirantes, y el contenido de la formación policial sigue siendo poco transparente. La corrupción es otro elemento clave. La policía figura entre las instituciones públicas más corruptas del país y el problema atraviesa todos los rangos. Existen denuncias de abusos graves contra ciudadanos que se niegan a pagar sobornos, incluidos casos de violencia extrema.

La falta de rendición de cuentas agrava la situación. Los organismos encargados de supervisar a la policía, la Unidad de Asuntos Internos y la Autoridad Independiente de Supervisión Policial, carecen de recursos, credibilidad y respaldo. Como resultado, la impunidad persiste y la violencia se reproduce.

Fuente: Nation.Africa

[CIDAF-UCM]

Autor

  • Estudiante del Grado en Antropología Social y Cultural en la Universidad Complutense de Madrid. Sus intereses académicos se centran en los estudios poscoloniales, el colonialismo de asentamiento y los procesos de cambio político en los países árabes. Su compromiso político y académico parte de una preocupación por las formas contemporáneas de dominación y por la búsqueda de prácticas de resistencia y emancipación.

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