La tradición del baile en las iglesias negras en Estados Unidos

9/04/2026 | Cultura, Documentos R+JPIC

, religiosa, periodista y editora, en su artículo La alegre tradición de la danza en el culto de las iglesias negras, analiza como la alegría en las iglesias negras se manifiesta en muchas ocasiones a través de la expresión física, de la emoción, ya sea mediante bailes, cantos o palmas. Lo que más ha cambiado a lo largo del tiempo son los distintos patrones de pasos, que no deben confundirse con la “danza litúrgica, clásica o coloquial”. Se trata de movimientos que provienen de las tradiciones religiosas africanas.

Este baile no se enseña de manera formal, sino que los niños lo aprenden observando a sus padres e intentando imitarlos lo mejor posible. Algunos lo llaman “danzar en el Espíritu. Otros lo llaman gritar”. El reverendo Ralph L. Dennis, prelado presidente de Kingdom Fellowship Covenant Ministries en Towson, Maryland, explica que nació y creció en una iglesia “donde bailar era una expresión normal de ‘felicidad’. Esa idea de “sentirse feliz” es también característica del baile. Shannon Davis, una empresaria de Nueva Jersey, recuerda como se inicio en este baile, afirma, “simplemente observamos y aprendimos. Creo que tenía unos 12 años cuando lo hice por primera vez de verdad. Diría que me salió de forma natural”.

Muchos de estos miembros consideran que el tiempo de la celebración religiosa no es tan satisfactorio si no hay baile, “si nadie grita, el Espíritu no se mueve. Sé que el Espíritu se mueve de diferentes maneras”, e incluso sienten que si nadie baila, se siente como si algo faltara. Para el reverendo, el baile es una “expresión personal de alegría al encontrarse con el Espíritu Santo”. Dennis considera que el baile, aunque no implique una salvación directa, es una muestra de una actitud espiritual positiva ante la divinidad, señalando que “quienes bailan y pueden expresar su alegría, más allá de las limitaciones de la vergüenza o el ego”, serán más fuertes espiritualmente.

La danza aparece como una imagen sencilla y poderosa de una vida espiritual compartida, donde nadie queda fuera y todos se mueven al mismo ritmo del amor. William D. “Bill” Cotton lo expresa con belleza al imaginar la fe como un espacio vivo y diverso, “la nueva iglesia como la Danza de Dios, algunos bailando el paso doble, otros el vals… una melodía de amor desenfrenada”, un lugar donde no se juzga ni se analiza, solo se participa.

Personas distintas, pueblos enfrentados y culturas opuestas aprenden a moverse juntos. Como señala Cotton, “¿Te imaginas a judíos y árabes… y a todos los ‘enemigos’ siendo llamados a la pista de baile, de dos en dos?”. Es en ese movimiento compartido donde comienza la reconciliación.

Fuentes: Word in Black

[CIDAF-UCM]

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