El enfrentamiento entre Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos en el Cuerno de África ha ido ganando protagonismo. Este choque, que comenzó en Yemen, se ha ido extendido a través del Mar Rojo hasta Somalia, Sudán, Etiopía, Eritrea y Libia. En los últimos años, Emiratos Árabes Unidos ha reforzado su presencia en la región mediante inversiones millonarias, una diplomacia activa y apoyo militar. Arabia Saudita, que había mantenido un perfil más bajo, ahora reacciona y busca consolidar alianzas con actores como Egipto, Turquía y Qatar para no perder influencia. Lo que comenzó como una rivalidad por el control del Mar Rojo y el Golfo de Adén, rutas marítimas clave para el comercio global, se ha extendido hacia el interior del continente, alcanzando a Somalia, Sudán e incluso el Sahel. Un alto diplomático africano afirmó que «Arabia Saudita ha despertado y se ha dado cuenta de que podría perder el Mar Rojo».
Aunque los conflictos en el Cuerno de África tienen raíces locales, la implicación de las potencias del Golfo está obligando a gobiernos y actores armados a posicionarse. El experto Michael Woldemariam señala que varios actores regionales se sienten incómodos con la política exterior «muscular» de los Emiratos y advierte que «los saudíes podrían intentar limitar o restringir la presencia de los Emiratos Árabes Unidos en el Cuerno de África». Mientras Riad considera que las acciones emiratíes amenazan su seguridad nacional, Abu Dabi defiende que su estrategia combate el extremismo. Sin embargo, los expertos internacionales señalan que ha contribuido a intensificar los conflictos.
El reconocimiento por parte de Israel de Somalilandia ha agravado aún más las tensiones en la región. Somalia rompió sus relaciones y acuerdos con Emiratos Árabes Unidos, acusándolo de influir en la decisión, y reforzó sus lazos con Qatar y Turquía, que incluso envió aviones de combate a Mogadiscio. Al mismo tiempo, la rivalidad entre Emiratos y Arabia Saudita se refleja en otros frentes, como la guerra de Sudán, donde ambos respaldan a bandos opuestos, ampliando su competencia regional.
Ambos países están confrontando sus intereses actuando a través de aliados y actores interpuestos, evitando la implicación directa. Como señalan expertos, «incluso los países del Cuerno de África que desconfían de la influencia emiratí se muestran prudentes a la hora de verse arrastrados a una disputa abierta entre Riad y Abu Dabi».
Fuentes: Reuters
[CIDAF – UCM]

