La paradoja del África Austral, por José María Mella

11/05/2026 | Blog Académico, Opinión

 

El África Austral es una región meridional del continente formada por 16 países, que constituyen en su conjunto una Comunidad de Desarrollo o Área en Proceso de Integración Económica (SADC, por sus siglas en inglés). Está constituida por tres grandes países (República Democrática del Congo -RDC-, con más de 100 millones de habitantes, Tanzania y Sudáfrica con aproximadamente 70 millones) y 8 pequeños países (de menos de 3 millones de habitantes, que necesitan integrarse con sus vecinos para ganar economías de escala).

El AA representa el 27% de la población de África y el 32% de la superficie. Tiene, pues, una relativamente baja densidad demográfica, lo que requiere mayores economías de aglomeración para mejorar en competitividad. Al mismo tiempo, la SADC se compone de países continentales (algunos de ellos interiores sin salida al mar, lo que encarece los costes logísticos y de transporte) e insulares (prósperos como Mauricio y Seychelles).

Un rasgo señero del África Austral en el mundo actual es su centralidad geopolítica derivada de la posesión de recursos naturales críticos. Centralidad acompañada de serias limitaciones como la extremada desigualdad socioeconómica, la escasa diversidad productiva (algunos países incluso son de monocultivo) y la debilidad institucional.

Limitaciones que cobran mayor relevancia si se tiene en cuenta un contexto internacional en el que predomina cada vez más la incertidumbre y el riesgo. A ese evidente contraste entre centralidad geopolítica y limitaciones sociopolíticas es a lo que denominamos la Paradoja del África Austral. Paradoja que remite al dilema desarrollo-subdesarrollo o atraso, en virtud del cual la potencialidad de la centralidad se ve constreñida por el grillete de las limitaciones. Pero ¿cuál es esa desventaja del crecimiento? Veamos.

Los recursos naturales críticos, relativamente abundantes en AA, fuentes de recursos económicos pero amenazados por la “condena” de los recursos naturales en conflictos y guerras, son cobalto (en la RDC, con aplicaciones en las baterías y los móviles), platino (Sudáfrica, para la generación de hidrógeno verde), litio (Namibia y Zimbabue, útiles para vehículos eléctricos), petróleo/gas (Angola y Mozambique, en energía), cobre (Zambia, telecomunicaciones), diamantes (Botsuana, en industria y tecnología) y otros.

En realidad, la región SADC es un territorio clave para la seguridad del suministro global. Es en este ámbito donde se plantea la competencia entre los actores en liza: China, actor crecientemente dominante, la UE, actor en seguridad y comercio con un papel decreciente frente a China, EE. UU., actor en seguridad y recursos de futuro incierto, Rusia, actor en apoyo militar y comercio con un papel creciente, y Sudáfrica, actor líder ascendente que destaca en el seno de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y otros).

Esa competencia entre actores se ve confrontada con riesgos evidentes. En este caso, cabe referirse a un patrón internacional de un comercio primario-exportador de fuerte volatilidad de precios, a cadenas de producción centradas en eslabones iniciales de menor valor añadido, a los efectos de conflictos internacionales (Ucrania, Oriente Medio, Este de la RDC y Cabo Delgado en Mozambique), a probables catástrofes alimentarias por subidas de precios de los fertilizantes y a lluvias torrenciales (como las del mes de enero pasado), inundaciones, desplazamientos masivos de población y pérdidas de cultivos.

Por tanto, el papel de la SADC frente al aprovechamiento de los minerales críticos y a sus propias limitaciones (las ya citadas más la corrupción, la informalidad y la seguridad) necesita -para reducir las desventajas y lograr niveles de desarrollo aceptables- una gobernanza a la altura de las circunstancias (Estado de derecho), la transformación hacia un sistema productivo más diversificado, el reforzamiento de las instituciones, la inversión en educación e innovación, la transición energética, la integración de las pequeñas y grandes economías y la implementación de planes de adaptación al cambio climático.

José María Mella

CIDAF-UCM

Autor

  • Catedrático emérito de Estructura Económica y Economía del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Madrid. Es autor de un gran número de libros e investigaciones especializadas en su área profesional y miembro de la red euroafricana de universidades AFRIQUEUROPE, así como colaborador del CIDAF-UCM.
    @josemariamella

Más artículos de José María Mella Márquez