La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó que más de 180 personas han muerto o permanecen desaparecidas por naufragios en el Mediterráneo en fechas recientes, elevando a cerca de 1.000 las víctimas mortales en lo que va de 2026. Estos datos convierten este inicio de año en uno de los más letales desde 2014, con un aumento especialmente acusado en la ruta del Mediterráneo central, donde ya se contabilizan unas 765 muertes, más del 150 % respecto al mismo periodo de 2025.
El 5 de abril, más de 80 migrantes desaparecieron tras el naufragio de una embarcación que había partido de Libia con unas 120 personas a bordo; solo 32 personas lograron ser rescatadas. Días antes, el 1 de abril, otras 19 personas fueron halladas muertas cerca de Lampedusa después de que su embarcación quedara a la deriva durante días en condiciones extremas. Ese mismo día, al menos 19 migrantes fallecieron en el mar Egeo, frente a Turquía. A estos casos se suman otros naufragios recientes en Creta y Túnez, con decenas de víctimas adicionales. Todos estos incidentes reflejan la peligrosidad de estas travesías por el Mediterráneo.
Pese a la disminución de las cifras de llegadas a Italia la mortalidad sigue en aumento. La OIM alerta de la insuficiente capacidad de búsqueda y rescate y reclama una mayor coordinación internacional, así como la ampliación de vías legales y seguras de migración para evitar que más personas se vean obligadas a emprender rutas mortales.
Fuente: Organización Internacional para las Migraciones (OIM)
[CIDAF-UCM]
